Por mi parte, ya que se habla del tema, creo que las instituciones han tenido la actitud correcta. Dejar la decisión en manos de los padres (una vez comprobado que están en su sano juicio, claro); y no reconocer el record por parte de los organismos oficiales. Ni el Guinness, ni el World Sailing Speed Record Council lo registrarán para evitar que esta hazaña fomente otras iniciativas en el mismo sentido y que nuestros grumetillos se lancen en una carrera "al más joven" que no tendría, creo yo, mucho sentido... aunque, tal vez, dicha carrera sea ya inevitable.
