Simbad.
Dices muy bien cuando hablas de los snobs del ladrillo. En realidad snob, viene del régimen etimológico de " sine óbolo" es decir: nuevos ricos y en mi tierra dicen que nunca sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Sin embargo, el mundo tampoco era perfecto antes, porque en esto siempre hubo una superpoblación de pijos entregados a la carrera armamentista, a presumir de pepino que solo cruzaba la bahia con las defesas colgando. La mayoría de las veces, uno detrás de otro como en la ruta de los elefantes y mirando a los que no teníamos rancio abolengo por encima de los hombros.
Sin embargo, mirandolo bien, hay amores que matan, he visto tanta lista sexta, incluso academias en manos de gente arribista sin oficio, experiencia, ni convicción, que en el fondo, esto por lo menos ha servido para purgar una competencia artificial del verdadero profesional o aficionado entregado.
He visto como por el camino se han machacado muchos puertos para convertirlos en cementerios de barcos que no navegan, he visto como mucha gente sencilla se vio forzada a dejar esto, porque no cabían y le habían subido los precios artificialmente.
Hay un organismo de la ONU, que estudia el efecto del turismo masivo, los efectos no solo sobre el paisaje, sino sobre la cultura popular, sobre la propia idiosincrasia, entre otras cosas, porque los paisanos tienen que marcharse empujados por la presión especulativa. Algunas veces para los arrabales, otras para la emigración y la marginalidad.
Este boom en nuestra mutua afición me hace recordar mucho a ese fenómeno.

