La verdad es que todos tenemos que aprender a golpes. Algunos a golpes más fuertes que otros... Pero, ¿cuál fue la lección?
Yo creo que con la mar no se juega.
Ahora, Marguita, le echas valor a la vida. ¿No te habrás equivocado de profesión?
Menos mal que hubo final feliz.
¡Ah! y la próxima vez que vea la costa demasiado cerca, ¿no será mejor que eche el ancla al agua?


