

Pues ya es hora que se dé una buena solución a este asunto, hay que tener
en cuenta que la evolución de los tiempos y las enormes iluminaciones que
todas las ciudades y pueblos tienen el poder distinguir la roja y la verde.
Aun recuerdo una noche con tormenta de lluvia y rayos entrando nada
menos que a un puerto como el de Alicante la enorme dificultad que tuvimos
para ver la verde 5 avezados marinos ninguno miope o con gafas que yo
recuerde, barcos fondeados y contaminación luminica.
Hasta a los pescadores habituados a recalar en su propio puerto les he oido
quejarse cuando no entrar por la escollera.
Esto es U R G E N T E (Y no me parece que tan caro).
Saludos
Miahpaih


