Por seguir con el tema, me apetece retomar el concepto de límite. Y no dar el cñazo con las mates
La navegación busca nuevos horizontes, y nuevos límites. Pero como cualquier actividad en un entorno que no controlamos, también se trata de buscar nuestros límites y los de los medios con los que contamos. Creo que ahí radica una parte del interés de la navegación, en ir un poquito más allá, un poquito más rápido, un poquito más lejos, un poco más de viento, de ola...
Se me ocurre un ejercicio que supongo que funcionará para todos. Si intentamos recordar los días en que estiramos nuestro límites, donde pasaron imprevistos (sean meteorológicos o no) seguro que rápido identificamos unas cuantas situaciones. Esos momentos fueron importantes. Muchos salieron bién, y alguno se torció, pero en general conseguimos resolverlos. Yo recuerdo ahora mismo una rotura de mosquetón de driza en solitario, el único temporal de verdad, las dos ophiusas que he citado, este verano navegando por Francia en solitario, una noche en Fornells...
Seguro que todos recordáis momentos... Para mi lo que diferencia unos de otros es la compañia (exceptuando la trayectoria como solitario) Pillar una gorda bién rodeado hace que todo sea más fácil. Así que con sentido común, creo que los inexpertos tienen que ir atreviéndose, y buscar el apoyo de los más expertos. Y todos somos inexpertos en algo


