Sí que, para vender rápido un barco que genera gastos, está es una buena solución, cuanto más si el vendedor es libre, al final, de adjudicar o no la venta. En el caso que al final de la puja, el precio no haya subido lo que cabía esperar, es bueno que no exista esta obligación de vender al mejor postor. Habría que conocer sin embargo a cuanto sube la cuota de subasta para el vendedor.
Para el comprador, en cambio, es casi una operación a ciegas... ya que solo dispone de un día de visitas durante el cual poco podrá ver del barco si no está fuera del agua. Como el comprador sí que está obligado a comprar si puja, se le tendría que poder ofrecer algunas garantías. No estaría de más, por ejemplo, sacar el barco y hacer las visitas en el varadero (en lugar de hacerlas en el amarre) para poder ver el casco. Puesto que una vez comprado el barco, ya no hay reclamación posible, es mejor tener estas garantías para evitar cualquier timo.
