

Siento mucho desilusionarte, Rafa, pero créeme, la dieta ésta no funciona.
Es como todo. Te compras el libro creyendo que has encontrado el mismísimo Graal de las regímenes y, al poco, te das cuenta de que naranjitas de la China. Y lo peor de todo... has engordado!!! He aquí las razones:
1) que la tabla de ejercicios propuestos, sencillamente, no es realizable. Salvo los de las cinco primeras páginas, muy conocidos y fáciles de aplicar, hay que ser contorsionista para conseguirlo. Seamos realistas.Tenemos una edad, no nos engañemos. Querer adelgazar está bien, pero hay que procurar no hacerse daño.
2) que el ritmo propuesto no es alcanzable. Repetir los ejercicios más de tres veces seguidas para quien pase de los cuarenta, francamente, cuesta sin que medie una siesta de cuatro horas mínimas entre cada tanda. Aunque se llegue a ello el primer día, el segundo, ya no queda nadie en la palestra.
3) que la provisión de energía antes y la recuperación de fuerzas después del ejercicio rompen el equilibrio entre aporte y gasto de calorías y hacen que la balanza sea claramente excedentaria. Para incitar al ejercicio, a menudo hay que engatusar al binomio con una cena ricamente provista, lo cual conlleva el peligro de que el binomio se quede dormido en el sofá mirando la tele. Y no nos engañemos aquí tampoco: lo primero que dirá el binomio al despertarse al cabo de tres horas no será: "qué guapa estás con este conjuntito", sino: "Jolín que hambre me ha entrado ahora. ¿Queda algo de tarta?"
4) que, como con todo, por mucha variedad que se proponga, luego la propia inercia lleva a los candidatos a repetir la misma rutina, bien conocida por ellos y fácilmente manejable. Y la rutina, como ya sabemos todos a estas alturas de la vida... pues nos lleva al cansancio y al conformarse con lo que hay: el binomio durmiente y los quilos de más...
... ¡¡¡¿¿¿ qué le vamos a hacer???!!!
En resumen: una propuesta interesante, original, pero cuya puesta en práctica resulta un pelín decepcionante, ya que poco puede para romper nuestras malditas costumbres... y peligrosa, ya que puede inducirnos a engordar aún más.
Hala, una par de birras. Que eso sí que engorda de lo sano.