DE NUEVO EN LOS ROQUES CON LOS MARMITONES
Continuando con el ir y venir de Puerto la cruz a Roques y viceversa estoy haciendo lo que me gusta que es navegar, solo y con mis amigos y siempre con el grumetillo Rufino atento en todo lo que se mueva alrededor del barco.
Urtzi ya ha apuntado que es poco lo que podemos aportar que no se haya contado y enseñado ya en los más de dos años que lleva el
BAHÍA LAS ISLAS por aguas venezolanas, la reiteración es un poco pesada y no es cuestión de aburrir al personal.

Apuntar que la travesía desde Roques de 160 millas que en dos ocasiones hemos hecho este mes, una en solitario y la segunda con Urtzi de coequipier, han sido de lo más placenteras, buen tiempo un vientecillo de entre 15 y 20 nudos navegando a un descuartelar y ambas navegadas en poco más de 24 horas.
Pero aparte de lo fenomenalmente bien que hemos pasado estos días, también voy a contar los momentos negativos que hemos vivido, los que no siempre se cuentan y aunque verdaderamente tampoco es que los haya habido de relevancia en lo que llevamos navegado por el Caribe, la noche de salida desde Isla Tortuga hacia Los Roques tuvimos una de esas ocasiones, que como digo le recuerdan a uno que no te puedes relajar ya que a la mínima en cualquier momento ocurre el incidente, que puede ser más o menos grave.
Los hechos se sucedieron de la siguiente manera:
Para navegar las 83 millas que separan ambas islas había dispuesto de salir a las 20h para arribar a Roques con la amanecida, en torno a las 7 de la mañana. Todo dispuesto para zarpar desde cayo Herradura, un precioso y protegido fondeadero que conocemos muy bien, con una sonda media de poco más de dos metros y medio. En previsión de la salida nocturna que pretendíamos hacer registré el track de entrada para salir por el mismo lugar. A la hora prevista abandonamos el fondeadero, 20 nudos del ENE, la mayor con dos rizos izada, la noche oscura como boca de lobo, con las únicas luces a la vista de dos pesqueros que por la tarde habían fondeado a un cable de nuestra popa.
Durante la maniobra de salida con el viento por la aleta de estribor, veo que el track pasa justo por donde se encuentran los pesqueros, cerca de su posición me desvío un poco para librarlos por babor, a su altura, ¡¡zasss!! cabeceo y frenazo del barco, !¡mierda, hemos varado en un banco de arena!! motor atrás y sin problemas salimos de la varada ¡¡ufff!!.
Recomponemos la marcha, ahora entre los dos pesqueros, en los que oímos algunas voces de saludo, ya a rumbo comentando el asunto, salimos a mar abierto detenemos el motor y nos disponemos a desplegar el génova, notamos que algo se ha atascado en el enrollador, en el ínterin de echar una mano con el cabo, sin más referencias que el compás, cometo el error de irme de rumbo sufriendo una trasluchada de la mayor, con tan mala fortuna, que al tener el carro junto a la bitácora, la escota se enganchó en ella rompiendo la base.
Segundo susto en pocos minutos, enseguida me doy cuenta que así no podemos navegar, a pesar que el timón responde, media vuelta y de nuevo al fondeadero, después de evaluar la rotura vemos que no es tan grave como en principio habíamos temido, pero necesitamos tiempo para hacer la reparación, así que cenar y a la cama.
Al día siguiente en poco más de una hora ya tenemos la bitácora firmemente amarrada y listos para navegar aunque no lo haremos hasta de nuevo al atardecer, un día de retraso que tampoco nos ha supuesto demasiado trastorno.
Al día siguiente tras una apacible navegación nocturna, arribamos a Roques a la hora prevista, por la boca de Sebastopol, donde nos esperan nuestros amigos valencianos del
SIROCO DIEZ con un espectacular desayuno que nos supo a gloria y del qué aún nos relamíamos días después.

A partir de ahí paz, gloria y disfrutar de las deliciosas playas, cayos con buena pesca, aunque las bigotudas, a las que el marmitón es tan devoto, han estado mucho más remisas de lo habitual.
Ahora que nuestros amigos Luisa y Pepe se han ido de vuelta a la Rioja, estamos preparando y avituallando al
BAHÍA para el viernes día 3 poner rumbo a las pequeñas Antillas. El primer objetivo Grenada, navegaremos en semi conserva con el
MOSKITO VALIENTE, Jose y Lurdes han decidido remontar también las Antillas y de momento lo haremos en compañía, esperamos pronto reunirnos con los amigos del Alea, Cibeles, Bellatrix, Trotamar III y algunos otros que andan por la zona.
Hasta pronto

Nuestro Jakuzzi particular de cayo Herradura, hasta Rufino disfruta de sus excelencias

La Reparación de la bitácora, aunque más tarde se reforzaría aún más con un tablero del pie a la barraescota

Degustando el primero de los arroces caldosos de la temporada ¡delicioso!

Navegando al estilo Roques, esto es Génova y toldilla en bañera, ¡quien me ha visto y quien me ve!

Dos Mosquises, isla de las tres palmeras, que ya solo son dos

La foto artística

Y el bucólico atardecer en Noronquises
Salud
