La solución es hacer un desayuno de Navidad.
¡Ah! y no soy original, "Protocolo" ya adoptó esta solución de compromiso ante la visita oficial de los Ayatollahs durante la pasada legislatura como consecuencia de la negativa del Rey a comer o cenar sin Rioja (yo hubiera hecho lo mismo, aunque soy más variado en el tema de vinos, por ejemplo hoy he bebido un vino jóven de Toro en la cena) ante la exigencia de la citada misión iraní de que el alcohol no se consumiera ni estubiera presente en la misma estancia que ellos.
