Si vas solo, lo primero es no buscarte complicaciones.
Elegir fondeaderos amplios y solitarios, donde puedas levantar sin comerte las piedra, la playa o los vecinos, a pesar de la ola y el viento.
Amarras el timóm proa al viento, pones una puntita de motor, para reducirr la tensión en la cadena, sacas el ancla, la fijas y te vas zumbando a la bañera a cambiar el rumbo que ya empieza a atravesarse.
Con espacio suficiente no hay problema.
