Doi fe, doy fe, fue Xeneise. Le mandé un piropo a Fabi por una foto que publicaron y Xeneise, en un arrebato de celos me mandó un sicario. Al juez le dije que fue un accidente, pues lo parecía, pero desde entonces, solo como sopitas, y las teclas las aporreo con un lápiz que me han pegado con loctite en la nariz.
Dibuuuuu, no sabes el terreno que estás pisando.
¡¡¡Ahora vas y lo cascas!!!
(De sopita jardinera, que tiene tropezones, y aunque se atora la cañita, me gusta.