NAVEGAMOS A GRENADA (primera parte)
Pido disculpas por la tardanza de transcribir esta crónica, pero la verdad es que necesitaba unas horas de tranquilidad para rememorar los acontecimientos vividos estos últimos días y ahora que me he quedado solo, no quiero demorar por más tiempo la crónica, no hay muchas imágenes de la navegación, obiamente no estábamos a otra cosa que no fuese llegar cuanto antes, así que nos conformaremos, en esta primera parte, con este pequeño video y gracias

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Como dije en la última entrega, de lo que a veces parece un folletín, estábamos ya deseosos de abandonar aguas venezolanas para cambiar de aires, de idioma y de idiosincrasia caribeña. A última hora nuestros jóvenes amigos del Moskito Valiente decidieron acompañarnos y hacer la travesía en semi conserva, pero cuando ya habíamos decidido que la navegación la haríamos por la costa sur de Margarita, o sea siguiendo la derrota más corta, surgieron dudas en cuanto a la seguridad de navegar por unas aguas que todos sabemos tienen cierto riesgo de piratería.
En el Bahía las Islas nos reunimos los tres, en cónclave de último minuto para decidir por unanimidad seguir con el plan de navegación o dar un rodeo de unas cuantas millas de más pasando por la Blanquilla para evitar Margarita, Urtzi y Piedad tuvieron claro desde el principio que estaban totalmente de acuerdo con la decisión que yo tomase, cosa de agradecer.
Tenía claro que prefería correr ese pequeño riesgo de Margarita a meternos unas cuantas millas de más con las últimas 170 con la mar. el viento y la corriente a la contra y así se le comunicamos a los Moskitos de que no íbamos a variar el plan inicial. Un poco contrariados accedieron a acompañarnos.
Tenía previsto en mi plan abandonar Puerto la Cruz a las 16h para con una media de navegación de 6 nudos amanecer alejados ya de la costa margariteña, pero cuando la navegación ya no solo depende de uno mismo comienzan los retrasos. Nuestros amigos que han estado preparando el barco contra reloj, las últimas 2 semanas, para estar listos en la fecha de partida, a última hora han sufrido un pequeño retraso con lo que abandonamos el puerto pasadas las cinco de la tarde. Varios de los amigos de otros barcos, nos despiden con efusión, siento un poco de nostalgia, al fin y al cabo ha habido que cambiar tres calendarios desde que arribé por primera vez a Venezuela y aunque hemos despotricado mucho contra todo y todos, no dejo de pensar que Venezuela es lo mejor del Caribe que he encontrado hasta ahora y sé que tarde o temprano regresaré.
Bueno, a lo que íbamos. Fuera del puerto, en la bahía de Pozuelos, soplan sus buenos 15 nudos pero clavadito del lugar al que vamos, o sea del noreste. Como las primeras horas de navegación van a ser entre las islas del parque de Mochima no me molesto ni izar la mayor.
Hablamos por radio con el Moskito para adecuar un régimen de motor que nos permita mantenernos juntos, y tras unos minutos acordamos que la navegación sea a 5,5 nudos de GPS, algo más bajo de lo que yo hubiera deseado, pero Jose me dice que su motor ya va un poco por encima de las revoluciones de crucero que hace habitualmente.
No deberíamos tener prisa, lo único que me preocupa es que amanezca antes de alcanzar el waitpoint que he marcado al este de Margarita, pero no se puede hacer otra cosa y aunque Jose me dice que hagamos nuestra marcha, le digo que no, me he comprometido a ir los dos juntos, al menos hasta haber pasado la zona de riesgo y no voy a faltar mi palabra.
Antes de oscurecer completamente izamos mayor, de momento con dos rizos. Varias tormentas eléctricas nos amenazan y una pasa bien cerca. A bordo en previsión de que cuando salgamos a mar abierto se encabritará la mar, he dispuesto la mesa del comedor para utilizar como cama y facilitar a Piedi una mejor comodidad cuando la cosa se ponga dura, ya que el camarote de proa en malas condiciones de mar suele ser un potro de tortura.
También hemos hecho comida que hemos metido en tupers para no tener que cocinar durante los dos días de navegación.
Nueva llamada por radio, al Moskito le ha fallado el aerogenerador, Jose me dice que va loco y que ha dejado de cargar, cree que le ha afectado la proximidad de uno de los rayos caídos con alguna microdescarga, le sugiero que si no sería conveniente diese la vuelta, pero deciden continuar adelante.
Dejamos por babor la isla Picúa, la última del Parque nacional de Mochima y enfilamos rumbo NNE directos a Margarita, en este tramo vemos infinidad de luces y en el AIS numerosos barcos que van y vienen de Margarita a la costa, conecto el radar para mayor seguridad de no tener alguna sorpresa con embarcaciones de pesca y me voy a dormir con Urtzi y Piedi atentos a tanto movimiento, también Rufino, que no abandona su puesto en la bañera y solo se refugia bajo la capota cuando algún chubarco nos remoja un poco. Intento dormir un poco porque quiero mantenerme despierto y atento el resto de la noche que naveguemos cerca de Margarita.
El Moskito Valiente ha abierto un poco el rumbo y ha izado el foque acelerando hasta ponerse a nuestra altura aunque por sotavento, permitiéndonos subir un poco más de vueltas el motor y recuperar algo del tiempo perdido.
Alcanzamos punta Chica en el extremo oeste de la península de Araya, delimitando por el sur el canal entre Margarita y tierra firme, un tramo de 40 millas, de fondos en torno a los 30 metros, lo que posibilita trabajo a un sinfín de pescadores artesanales, los mismos, que según cuentan, a veces se dedican al pirateo de veleros, sobre lo que personalmente tengo mis dudas, pero ya no hay vuelta atrás y es la hora de la verdad de comprobar personalmente que hay de verdad en todas esas habladurías.
Por de pronto en la popa del Bahía las Islas he colocado, como medida disuasoria, una gran bandera venezolana que un amigo trabajador del consulado de este país en Bilbao, me regaló.
Continuará...
Salud
