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Antiguo 21-02-2012, 22:28
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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: Alguien pesca al curry y a vela???

Mira, esto comentè una vez cuando alguin pregunto, si los barcos a vela eran adecuados para pescar.

Otra cosa es que sea más o menos cómodo, y también dependiendo del tipo de pesca que quiera practicar, pues tiene sus inconvenientes.

- Es un vehiculo lento, aun a motor, si pretendes ir a caladeros alejados.
- Parado, se balancea más que otro tipo de barcos.
- Su configuración de bañera, y cubierta no esta pensada para la pesca. Es incomodo.
- Los fondeos a mucho agua, si el velero es mediano, son casi imposibles.
- Las bandas no están libres, tienen guardamancebos, que dificultan la labor de meter el pescao entro.
- Los toldos, biminis, botavaras, etc, no te dejan libre todo el espacio a popa que seria deseable.
- Son mas puñeteros a la hora de limpiar y baldear, para quitar el olor a pescao.
- La estiba de cañas y demas material de pesca, compromete la habitabilidad de la cabina

Todo esto se puede paliar, acomodándote a lo que hay, y asumiendo, que habrá tipos de pesca que no puedas realizar, como por ejemplo el gran fondo, pero en poco fondo. Con unas cañas normalitas, puede ser muy divertido.
Y para curri, tendrás la pega de que por las bandas es complicado subir el pescao, pero por popa, … como en los otros.

También tiene sus ventajas, no te creas.

- Menor consumo de carburante.
- Normalmente, suelen tener mayor acopio de energía, baterías, si usas carretes eléctricos.
- Derivan menos, si pescas a “la ronza”
- Las travesías suelen ser más largas y a mayor distancia de costa, con lo que puede haber mas posibilidades con el curri.

En fin, esto es lo que hay, según lo veo yo. Mi experiencia en este caso me ha demostrado, que desde que tengo el velero, pesco menos, que cuando tenia la mallorquina, pues dependo de otros barcos para salir a pescar, o conformarme con pescar, de aquella manera en el mio.


Aquí tienes otro de currican de altura. Quizás ya lo hayas leído, y aunque es para un curri no habitual en nuestras aguas, sirve para ir cogiendo ideas.


El desarrollo técnico en materia de pesca fue el siguiente.
Llevábamos dos cañas en sendos cañeros de acero inox. montados en los candeleros de popa y con la tirada necesaria para que la punta de la caña saliera por fuera de la borda, en ambas bandas, estableciendo entre las dos líneas unos 6 metros de separación. Una de ellas, la mía, es una reliquia artesanal, me la hicieron en la tienda donde compraba toda la vida. Hoy ya no existe, su propietario, un señor ya mayor, era una autentica enciclopedia sobre la pesca en el mar. Más que como negocio, funcionaba como centro de reunión, sobretodo los viernes por la tarde, cuando nos juntábamos allí, los clientes de siempre, en busca de carnada y material para arreglar los artes, deseosos de tener un sábado esplendoroso de pesquera. Desafortunadamente lo traspasó, y ya no fue lo mismo.

Es de fibra de vidrio maciza, 2.30 metros, de una sola pieza. Empuñadura de madera de guayacán con cruceta en la base, anillas de rodillo en toda su extensión y puntera de ágata. Montaba un carrete Shimano Tiagra 50. de 4 rodamientos de inoxidable sellados, freno de palanca, bobina de aluminio forjado en frío y anillo de cerco en bronce, su ratio es de 3.1:1. con 300 metros de hilo Dyneema Wanted, 100% trenzado redondo, autolubricado, resistente a los rayos ultra violeta y alargamiento 0, de 0.70 mm. con una resistencia de 70 kilos. Un hilo excelente, pero tiene el inconveniente de que no se puede trabajar con las manos, ni siquiera enguantadas, por eso lo utilizamos con señuelos pequeños, con el fin de no picaran piezas grandes por lo que explicaré mas adelante.

La otra caña es una Titan/FH de un potencia de 130 libras, una longitud de 1,90 metros, también de fibra de vidrio maciza y anillas de rodillo en toda su extensión, incluida la salida, mango de espuma desmontable con cruceta y portacarretes de aluminio. Donde se le acoplaba un carrete Penn Senator 115-L de 2.5: 1 de recuperación, del que no voy a descubrir nada nuevo al ser un artículo sobradamente conocido. Con 500 metros de monofilamento de alta resistencia Star Black, del 100 con una resistencia de 49 kilos.
Como reserva estaban preparados 1000 metros de monofilamento Asso Double Strength, 0,70 mm. De una resistencia de 36 kilos. Que afortunadamente no la utilizamos.

Los señuelos podíamos catalogarlos en función de lo que pretendíamos capturar con ellos más que por su tamaño. Así usamos, para tentar a las piezas de menor tamaño. Puros bicuc rojo y blanco de 7,5 y 12cm. acabados en doble anzuelo. Cucharas Mak cromadas y con reflejos de 80 mm. con torniquete, llavero y anzuelo triple. Iscabelas montadas de 9 cm. blancas y verdes. Calamares de vinilo rojos y rosa de 8 cm. Rapala Deep Husky Jerk 10 cm. y gran babero, para alcanzar profundidades de 2,1 a 5,8 metros. y tunitas de 11cm. con una profundidad de natación entre 0,9 y 3,4 metros.
Para las piezas más grandes las tentaríamos con teaser rampa con pluma rosa y azul con rafia blanca de 20cm. Supertenminator con cabeza de plástico y falda de pluma roja. Yo-zuri magnun plateado de 17 cm. Calamar Yo-zuri hydro squirt de 17 cm.
Los anzuelos de repuesto eran básicamente triples de la casa Mustad, de diversos tamaños con baño de duratin con anilla. Los dobles eran de acero inox., engarzables por la unión de los dos. Y los sencillos, también de inox. con pala de anilla, de estos alguno de tamaño grande, por si acaso. De todos llevamos en bastante cantidad pues se gastan mucho.

El surtido de anillas, esmerillones y quitavueltas, fue muy amplio y sobredimendionado. Con varias cajas para que vaya todo ordenado. Teníamos siempre a mano un sacaazuelos, varias panas, unas tijeras, un cuchillo, una maza o martillo, incluso una linterna, El gancho o mejor los ganchos, bichero y la sacadera o salabre, estaban cerca de la zona de trabajo pesqueril y estibados de forma que fuesen rápidamente puesto en servicio.
No esta de más el llevar una pequeña báscula, de esas que se cuelga el pescado, aparte de para engordar nuestro ego, también nos sirva para poder calibrar, hasta que punto es razonable que exageremos, al relatar nuestras experiencias.
En aguas del mediterráneo, que nos son ampliamente familiares se cumplió el dicho popular de que “nadie es profeta en su tierra” por que aunque nos proporcionó buenos ejemplares de albacoretas y llampuas, sobre los 2 kilos de peso. No era el pescado que intentábamos sacar, puesto que, por la distancia a tierra, por navegar en medio de una ruta de migración y por el tamaño de los engaños que calábamos. Era de esperar capturas de más entidad. Arrastrábamos dos señuelos, uno por caña. Una muestra de las que hemos denominado pequeñas, con 14 brazas de sedal y un plomo en la mitad de 100 gramos. Esto es lo habitual para el bonito en nuestras costas. Y en la otra mas grande montada al final de un terminal de monofilamento del 80 de tres metros con quitavueltas en la unión al hilo, también le poníamos aquí, si el engaño de era lastrado, una plomada de 100 gramos. En medio de las dos líneas, a 20 metros de la popa, llevábamos un excitador de superficie con alas. Las picadas fueron en el montaje mas chico.

Esta misma técnica la mantuvimos mientras navegamos cerca de costa africana, ya en el atlántico. Con mejor resultado. Las capturas nos entraban a las dos cañas indistintamente, y su peso ya era mas acorde a lo que intentábamos pescar. Atunes y dorados entre 5 y 10 kilos fueron subidos a bordo. Costaba trabajo traerlos hasta la popa sin disminuir la velocidad del barco, cosa que no nos podíamos permitir puesto que íbamos en regata, pero los carretes pudieron, aunque con esfuerzo traerlas hasta nosotros.
Cuando nos separamos más de 100 millas de costa en demanda de las Canarias, dejamos una sola caña e íbamos cambiando el tipo de señuelo dependiendo de la altura y frecuencia de la ola. ¡ que distinta es esta mar!, aquí la ola es mucho mas alta, suele haber bastante mar de fondo que la levanta hasta el punto de asustarte, pero te acostumbras cuando ves que pasan por debajo de tu quilla, te mueven un poco, pero ya esta. Normalmente, si no hay mucho viento, la cresta no rompe. Y la distancia entre ellas es grande. Esto nos planteaba un problema al que no estamos acostumbrados. Al variar bastante la velocidad del barco según nos pillara la ola de subida o de bajada, las cañas sufrían unos tirones tremendos si el señuelo era lastrado o lo sacaba del agua si le poníamos uno sin peso. Había que probar mucho para encontrar el idóneo. Entonces, como no podía ser de otra manera, se ratificaba la ley de Murphy, y cambiaban las condiciones de la mar, vuelta a empezar. Pero tampoco teníamos mucho mas que hacer, la navegación con vientos portantes deja mucho tiempo para hacer lo que quieras, por lo tanto, leíamos, comíamos, jugábamos al dominó y pescábamos.
Esta técnica la seguimos utilizando el resto de la travesía. Cambiábamos de engaño con frecuencia porque tras dos o tres combates se destrozaban los señuelos y teníamos que cambiarles anzuelos o anillas, incluso desecharlos si estaban muy estropeados, sobre todos los que llevaban rafia, solo duraban un par de mordidas de dorado.

En hilo se revisaba con frecuencia eliminando las zonas rozadas. los carretes se engrasaban a menudo y se endulzaban, también a las cañas y al sedal le echábamos agua dulce, pues el ambiente marino y los rociones, les dejaban una película de sal. La madre naturaleza nos ayudaba en estos menesteres mas de lo que deseábamos, pues no hubo día que no nos pasara por encima un chubasquito atlántico, que además de pegarnos el susto de muerte con un repentino y traicionero aumento del viento, nos calaba hasta los calzoncillos (en este caso bañador) pero nos ahorraba el agua dulce para limpiar los artes de pesca.

Las picadas ya eran reglamentarias, el nivel de capturas incluso sobrepasó nuestras posibilidades técnicas. Hubo combates que perdimos por aplastante poderío del contrario. Creemos que seria peces que superaban los 30 0 40 kilos, pues la cantidad de hilo que sacaban en un instante era algo desconocido para nosotros. Intentábamos trabajarlo, siguiendo el protocolo que marcan los cánones establecidos, pero naranjas de la china. Accionabas el freno poco a poco, con mimo, comenzabas a recoger y el carrete no podía, patinaba. Probabas a cobrar con las manos y en principio, si la línea era el monofilanento, y si el bicho era un dorado que no pasaba de 15 0 18 kilos. Podía sonar la flauta y tras mucho bregar y varios cortes en los dedos, conseguíamos poder meterle el gancho y subirlo a bordo. Hubo otras picadas que no dieron opción a nada, partieron el sedal o se llevaron el reclamo al primer tirón. A saber que monstruito era.

Solo al llegar a nuestra meta en Santo Domingo, nos dimos cuenta de cómo se podía haber resuelto este inconveniente. Tan sencillo como hubo de ser al principio de el hombre empezara a pescar, y que un pueblo sin demasiado acceso a los medios técnicos actuales sigue utilizando. Simplemente un cabo con la suficiente mena para poder cobrarlo a mano, con un terminal de pocos metros de nailon. Y además nosotros nos podríamos haber permitido el lujo de pasarlo por un winche. ¿Reminiscencias del pasado o agudización del ingenio?, del cualquier forma tremendamente efectivo.

Advertimos que había lapsus de tiempo no cíclicos, en que no teníamos tirones en las cañas, intentamos asociarlo a alguna causa, presión atmosférica, condiciones de la mar, periodos solunares, luminosidad, temperatura del agua, en fin todo lo que se nos ocurría, y llegamos a la conclusión, no demasiado concluyente, valga la redundancia, de que se debía a la aparición de manadas de delfines. No porque estos atacaran a nuestras potenciales capturas, puesto que por su tamaño no eran aptas para el consumo delfinero, sino porque espantaban a los cardúmenes de peces mas pequeños, que eran el bocado que buscaban los que nosotros buscábamos. También observamos que cuando teníamos ballenas alrededor, esto ocurrió en dos ocasiones, tampoco picaban, aunque cuando se nos presentaba este espectáculo recogíamos las cañas por miedo a dañarlas.


Ve abriendo boca con esto, que intentaré sacar tiempo y te comento como lo hago en el mediterraneo.

Eso si, te advierto que no soy de los que mas pesca, pero... mira que lo intento

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Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero. Qué le voy a hacer, si yo nací en el mediterráneo.

"A veces es mejor callar y parecer tonto, que hablar y despejar todas las dudas". Groucho M.

Editado por sumeke en 21-02-2012 a las 22:42.
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Sachi (21-02-2012), Xeneise (22-02-2012)