Lo prometido es deuda y además, no dejaremos en el tintero algo crucial en la navegación de ceñida: el
embolsamiento en la mayor.
Como decía en un post anterior, la mayor ofrece una mayor posibilidad de trimado, lo cual es una gran ventaja puesto que su función en la ceñida es vital. Hemos de cuidarlo, pues correctamente nos permitirá remontar mar y viento. Incorrectamente, nos lo impedirá e incluso nos frenará el barco.
Ya se ha comentado que la posición de la bolsa depende en gran manera del estado de la mar. A más mar, más necesitaremos adelantar la bolsa. Añado que, en todo caso, siempre hay que vigilar que la parte trasera de la vela (baluma y cercanías) tengan una forma lo más plana posible y "paralela a la dirección del viento". Eso último es aproximado, pero si está más orientada a barlovento, casi seguro frenará el barco. Si al contrario, no empujará ni equilibrará.
Situado correctamente el embolsamiento, queda ahora lo de la cantidad de éste. Cada barco tiene unas necesidades de potencia, pero una línea general a seguir sería:
Muy, muy poquito viento: vela bastante aplanada (hasta incluso mucho), mejor que peque de demasiado abierta. Aquí se trata de mover el barco como sea, aunque sea a costa de llevar un rumbo muy abierto.
Poco viento: vela embolsada, que irá aplanándose a medida que sube éste.
Viento "ideal" (digamos 12'): vela aplanada, orientada tan a crujía como podamos. Esas son las condiciones ideales en las que el barco dispone de toda la potencia posible como para dosificarla a su gusto (vamos, lo que ocurre pocas veces

)
Viento más allá del "ideal" y hasta tener que rizar: todo aplanado al máximo, máxima tensión de driza, cunningham, back. La botavara se abre lo suficiente para que el caña no tenga que sufrir luchando con el timón y el barco ande desahogado. Jugar con el twist.
...
Todo eso parece muy claro, pero hay que tener en cuenta que no solamente tenemos viento y que el mar acostumbra a acompañar a éste, así que en unas ocasiones necesitaremos más potencia que en otras. Por ejemplo, es muy posible que si tenemos digamos unos 15' sostenidos, el mar ande revuelto y necesitemos una buena potencia para superarlo. En esas condiciones, es posible que quitar un tanto de aplanamiento a la vela, nos sea de utilidad.
Lo anterior parece un contrasentido, pero lleva a lo que siempre se preconiza: hay que probar y probar. Cada viento, cada mar, cada barco, cada tripulación requiere su ajuste, y no es posible tener la chuleta infalible.