Yo siempre salgo con mi hijo, pero de hace un tiempo a esta parte, cuando sube a bordo, ya no es mi hijo, es mi contramaestre. Muchas veces salimos solos, y aunque me pueda costar algún disgusto, os dejo esta foto en el Rio Piedras, buscando alguna baila cegata. Algún día recordará estas largas jornadas y quizás, a su padre con agrado.