Para facilitar el desmontaje y evitar que oxidaciones o corosiones galvánicas, conviene que una vez puesto el remache, con un botador o un clavo de acero quitar el trocito del vástago que a veces queda en el remache.
Esto permite, como dice Santiago, luego se pueda quitar el remache con un taladro fácilmente. Si se queda dentro, entonces el taladro se va hacia los lados y hay que tener mucho "pulso" para no estropear el resto.
Si luego lo quieres sellar, un poquito de Sika o silicona
Cuantas cosas salen ahora que ya has acabado, eh!
Edu.
