Hay un barco hundido frente a Cartagena, difícil de pescar, pues posicionarte encima es complicado, sobre todo con levante, porque caída del fondo baja hacia poniente, y no agarra el ancla.
La única manera era que el ancla enganchara en el mismo pecio, esto conllevaba, que muy posiblemente te dejaras el ancla abajo, por ello, para minimizar gastos, hacíamos unos rezones pequeños de ferralla de encofrar que cogías de los retales de las obras, y dos puntos de soldadura.
De cabo, en el puerto pesquero, suele haber, tramos bastante largos de hilo de palangre, que tiran a un contenedor,. es de 5mm, pero muy fuerte, y te aguanta el barco bien. empalmabas tramos hasta conseguir que llegara a la profundidad requerida.
Una vez sobre el sitio, y fondeado, te ponías a pique, si te dejaba la mar, si no te dejaba, ese día es que no podías pescar allí. Al irte, le tirabas con el motor, si salia, pues bien, y sino, tenias otra semana para hacerte otro.
El dejarte plomos abajo, también era habitual, para ello, usábamos latas de refresco, que llenábamos de hormigón , dejandole dentro un alambre con una gaza por fuera, con un sedal fino lo cogíamos a la puntera, y si había enroque con un tirón te lo dejabas abajo.
Podéis pensar, que demasiado trabajoso, hacer toda esta parafernalia, pero una pesquera en ese sitio, merecía la pena el esfuerzo.
Algo muy importante para fondear con anclas de cabilla, es no dejarlas ir de bola, sino aguantarlas, para que caigan despacio, de manera que con el abatimiento del barco, lleguen abajo, con algo de tirada, pues de otra manera, puede que la cadena caiga encima del ancla, y así o no trabaje bien, o se enroque.
