No me he explicado ni bien ni mal, pero lo hago ahora.
Navegaba por un error mío: dejé que se embarcara en una travesía larga sin haber salido antes más que un día. El plan era otro, un fin de semana previo de prueba que no se pudo llevar a cabo.
Al cuarto día de navegación se dió cuenta de que no era lo suyo y desembarcó, no hubo más problemas. Ni menos, porque no hubo ningún problema.
Lo único que pretendía era poner de manifiesto lo obvio: que cada uno tiene sus gustos y sus inconvenientes insuperables. Afortunadamente, por que si todos fueramos iguales sería muy aburrido.
Unas
