Izaro, provocador, a mí lo que me ha llegado al corazón de tan ejemplar artículo ha sido eso del armador "de cuna". Ni siquiera escrito en cursiva, cuestiona el exceso de lujo, exquisitez y exclusividad que derrocha el texto. Menudo empacho. Está claro que no soy un Gentleman del mar (ni lo pretendo).
