[quote=el brujo;1244469]
Cita:
Originalmente publicado por Flavio Govednik
En mi barco NO suben niños 
Uso la excusa que no tengo seguro que cubra a menores de 18 años y que si me piden la documentación con los niños a bordo, me pueden quitar el barco. Cosa que no es cierta, pero no soporto a los niños tocando cosas o caminando por cualquier parte. Y menos soporto a los padres que los dejan hacer.
Claro que aviso eso al menor atisbo de posibilidad que me "cuelen" un niño.
A mi barco NO sube un niño NUNCA MÁS!!!
Pues fíjate... familia que viene con niños a nuestro velero... familia que se "engancha". Mi hijo que tiene once años es el "encargao" de que la joven tripulación que toque en ése momento esté donde ha de estar, bien sea en la bañera, bien sea en la parte alta de la cubierta al lado del palo, etc. El timón lo suelen llevar los jóvenes tripulantes y cuando empìezan los rociones es cuando mejor se lo pasan... al que le empiece a entrar el mareo, patatas fritas de bolsa y el timón del velero. Bajo nuestro "humilde" punto de vista es la mejor manera de que todos se aficionen y lo pasen bien que es de lo que se trata. Asín cuando sean mayores se largarán a hacer regatas y nos dejaran a los "viejos" tranquilitos en el barco para seguir paseando...
el brujo
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Admiro y celebro tu tolerancia camarada

Como se ve en mis datos personales navego en un lago. Si navegara en el mar, sería aún más intolerante con los niños ajenos.
Un verano, que prefiero NO recordar, el niño de un matrimonio amigo (a quienes les insistí reiteradas veces que atendieran a su hijo) se subió (en un descuido de todos, o quizás aprovechando ese descuido) al púlpito de proa para gritar "Titanic" y se cayo al agua.

No le pasé con la quilla por encima porque los Dioses estaban de mi lado. Pudo haber sido una desgracia tremenda. En la maniobra de rescate, la vela de proa que gualdreapaba , se enganchó con el grampín, (rezón para el tipo de fondo del lugar) que estaba perfectamente estibado, pero que su papá quitó esperando que izáramos a su hijo con ella, mientras yo lo izaba con la rueda (para ese fin) por la popa. La cuestión, es que perdí una vela de proa de escaso uso, y una amistad incipiente pero amistad al fin. Me amargué un domingo entero y la semana siguiente. Eso sí! me sorprendió GRATAMENTE el tiempo record con que se efectuó la maniobra de "hombre al agua" que por suerte he practicado y practico a pesar que navego (casi siempre) en solitario.
De esa experiencia rescato dos cosas:
1º Los conocimientos adquiridos con la debida práctica, en los momentos de emergencias, salen de nuestras mentes con solvencia y una velocidad inusitada. No hay que dejar de practicar NUNCA por suponer que aquello no pasará.
2º A mi barco NO suben niños ajenos NUNCA más!!!
Ojalá no tengas que pasar por lo que yo pasé aquél domingo. Sobretodo, luego de tener que soportar el maltrato de unos padres que me gritaban que de haber sabido lo peligroso que era navegar (

) jamás hubieran subido a mi barco ni a ningún otro.
Cuando la excusa del seguro no funciona del todo bien... cuento esta historia a los padres en cuestión y, tengo tanta práctica en ello, que hasta consigo que se me llenen los ojos de lágrimas y mi rictus se automatiza al punto que todos exclaman" ¡Pobre hombre!!! que traumado se lo ve"

