Muy de acuerdo con el comentario de Ventarrón.

Yo tengo una relación muy cordial con un broker, que, hace ya un tiempo, probablemente más de un año, me contó que estaba recibiendo ofertas de menos de la mitad del precio que pide por los barcos que tiene a la venta.
Al principio también él se sintió ofendido, pero luego decidió trasladar esas "ofertas" a los propietarios de los barcos, por si acaso querían valorarlas. No fuera que alguno pensase "pues es lo que hay".
Lo cierto es que esta crisis está poniendo patas arriba muchas cosas. Los precios, desde luego, pero también las formas y las costumbres que nos parecían tradicionales en nuestra sociedad. No debemos sorprendernos tanto. ¿Quién no ha pensado: Pues igual valdría la pena comprar un barco (o una casa, o...) en Grecia?
Eso es una crisis: un desastre de múltiples consecuencias, también morales, éticas y de todo tipo.
