Si antes de llegar a San Carlos haces paradita en Las Casas de Alcanar, conocerás un pueblito de pescadores de los que ya no quedan, que sorprende, y donde además se come de auténtico escándalo.
Aquí tienes a una cofrade (yo misma

) dispuesta a hacer de anfitriona ejemplar... menos la alfombra roja, que aún no se cómo sostenerla en el mar, lo que haga falta :-)