Re: Un tratado náutico olvidado: La Odisea
"Yo soy el hijo de Laertes, Ulises, que con mis estratagemas me he dado a conocer a todos los hombres y cuya gloria ha subido hasta los cielos. Habito en la occidental isla de Itaca; en ella hay una soberbia montaña, el Nerito, cubierto de árboles; en derredor se encuentran islas numerosas y próximas las unas de las otras: Duliquio, Same, Zante sombreada por bosques; Itaca, cuya orilla apenas destaca del mar, y la más próxima a poniente (las otras se encuentran frente a la aurora del sol), está cubierta de peñascos; pero ella alimenta a una juventud vigorosa. No puedo ver ningún otro lugar que me sea más dulce que mi país. La ninfa Calipso me retuvo mucho tiempo en sus profundas grutas, deseando con ardor que yo fuera su esposo; asimismo la astuta Circe, que reina en la isla de Ea, me retuvo en su palacio, deseando también que fuera su esposo; pero ni la una ni la otra logró persuadir mi corazón. No, nada hay más querido para el hombre que su patria y sus padres, aun cuando habitase en una rica mansión en tierra extranjera, lejos de su familia. Pero, puesto que lo deseas, voy a contarte mi regreso, con todos los males que me envió Zeus cuando partí de Troya."
Para mi Odiseo representa una de las obsesiones de los griegos de época homérica: la pervivencia tras la muerte, como Aquiles que acepta su destino de luchar contra Troya sabiendo que allí encontrará la muerte antes de tener descendencia y que, a cambio, su fama lo hará inmortal. Ulises alcanza fama por su astucia, por sus éxitos atléticos, por conocer el canto de las sirenas, etc. Calipso le ofrece una vida placentera y despreocupada pero enajenada.
Cansado y casi anciano vuelve a Itaca y descubre que es en su hijo, que corre serio peligro, donde podrá perpetuarse mediante la descendencia y así superar de alguna manera la muerte.
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