En general los actores, tras un rodaje, según quién haya sido el director (los hay muy sádicos) y el tipo de papel y método interpretativo, afirman tardar meses en volver a su estado de ánimo "normal".
En El últímo Tango, la "entrada" en personaje de Brando es mucho mas exigente (y sus escenas, como cuando habla con el cadaver de su mujer o cuando "monologa" con la Schneider.
De hecho, el papel de esta se limita a una traslación a la pantalla de lo que entonces era la inocente (o no tanto) experimentación con nuevas normas culturales de las jovenes de aquella época, cuando no habían guias escritas y cada uno buscaba su camino.
Dada su poco perfil actoral anterior, sin duda el casting tuvo en cuenta su perfil personal. Y si, "dió el tipo" y el definió su personaje perfectamente. Y demostró competencia a la hora de actuar.
Personalmente no veo que Tango sea una película escandalosa, pero la prensa de la época (y la actitud de muchos españoles peregrinando a Perpiñán para verla, a haber sido prohibida por la censura) magnificaron su supuesta truculencia (si acaso, era truculento el personaje de Brando, no el de Schneider) y, tal vez, provocaron un estado de opinión en el entorno personal de la actriz que afectó a su vida afectiva y contribuyó a desestabilizar una personalidad fragil.
En todo caso, no veo culpa en Bertolucci.
