Muchas veces tendemos al "tremendismo".
Cuando se presenta una avería se desborda la imaginación y, generalmente, nos ponemos en lo peor y más sofisticado.
La mayoría de las veces son las cosas más simples del mundo. O por lo menos es por las que hay que empezar antes de remangarse.
Yo recuerdo a un "colega", con media moto desmontada en una gasolinera porque no le andaba y al final era QUE NO TENIA GASOLINA.
Empieza por lo más sencillo. Mira los calentadores que es lo más evidente.
Suerte y ya nos contarás.
