


Yo fui vegetariana durante algo más de 12 años.
Lo bueno que tiene, es que, por definición, te obliga a tirar mucho de las verduras y por lo tanto comes un montón de ellas. Lo malo es que, si no quieres comer ensaladas todos los días, hay que echarle imaginación y tiempo al asunto.
Le debo a esta experiencia el haber aprendido a cocinar platos originales tanto para la familia como para los amigos y, aunque esos últimos siempre bromeaban sobre el tema de que faltaba jamón en mi mesa, nunca se quejaron de mis tajines, currys, cuscus, tartas, gratines, soufflés, sopas, etc. Siempre quedaban felizmente sorprendidos, la verdad.
Desde hace unos años, ya he vuelto a comer carne, en parte porque la echaba de menos (seamos sinceros, no hay nada en el mundo como un buen secreto ibérico

), en parte porque cada análisis de sangre me valía un aluvión de profecias chungas por parte de mi medico de cabecera. Y a él, sí que le hago mucho caso

.
El recuerdo que guardo de esta experiencia es que no podías hablar del tema - al fin y al cabo una elección libre sobre tu propia manera de alimentarte - sin desencadenar un montón de comentarios por parte de los comensales, como si esta opción, de alguna manera, no fuera del todo legítima en nuestra cultura gastronómica donde la carne tiene tanta importancia. Una pena. Que cada cual, al fin y al cabo, haga lo que quiera...


