Nada, Larsen, cuando quieras nos pones otro relato aunque sea breve. Esto no es solo para escritores consagrados.
Abajo, un fragmento de "Metafísica y belleza" de
Eugène Delacroix. De paso, a ver si puedo poner uno de sus cuadros.
El fin del artista no es reproducir con exactitud los objetos: se vería detenido muy pronto por la imposibilidad de hacerlo. Hay efectos muy comunes que escaparían enteramente a la pintura y que solo pueden traducirse mediante equivalentes: hay que llegar al espíritu, y los equivalentes bastan para eso. Ante todo, es preciso interesar. Frente al fragmento de naturaleza más interesante, ¿quién puede asegurar que recibimos placer únicamente a través de lo que ven nuestros ojos? El aspecto de un paisaje nos gusta no solo por su propio encanto, sino por mil rasgos particulares que llevan a Ía imaginación más allá de esa visión misma. El recuerdo relaciona el placer que siento frente a un espectáculo natural con sentimientos análogos que he sentido en otra parte; algunas veces, adquiere todo su valor solo por el contraste, que forma su encanto particular, con una situación desagradable en la cual me encontraba antes. Aquel que pretende dar a un cuadroese interés sin el cual no es nada que pueda agradar, aún cuando se limitara a reproducir los objetos tales como parecen ser, está obligado a introducir allí, voluntariamente o no, una especie de acompañamiento de la idea principal, y solo ese acompañamiento es, respecto del alma, como un introductor del placer que se supone que los objetos deben causar.
Hasta el realista más obstinado está forzado a emplear, para reflejar la naturaleza, ciertas convenciones de composición o de ejecución. Si se trata de la composición, no puede tomar un fragmento aislado o incluso una colección de fragmentos para hacer de ellos un cuadro. Es preciso circunscribir la idea para que la mente del espectador no flote sobre un todo necesariamente recortado; sin eso no habría arte. Cuando un fotógrafo toma una vista, jamás vemos más que una pequeña parte recortada de un todo; el borde del cuadro es tan interesante como el centro; solo podemos suponer un conjunto del que no vemos más que una porción que parece escogida al azar. Lo accesorio es tan fundamental como lo principal; las más de las veces se presenta primero y ofusca la visión. Se deben hacer más concesiones a la invalidez de la reproducción en una obra fotografiada que en una obra de imaginación.
También dijo:
" La naturaleza no se preocupa ni del hombre ni de sus trabajos, ni en modo alguno de su paso por la tierra. Para la naturaleza es igual que invente y construya maravillas o que viva como un bruto. El verdadero hombre es el salvaje; él concuerda con la naturaleza tal como es (...) Nosotros solo vemos lo bello a través de la imaginación de los poetas o de los pintores; el salvaje lo encuentra a cada paso de su vida errante."
Curioso, al menos, en un pintor y escritor, que si pintaba la belleza era porque la
veía, la
encontraba.