Cita:
Originalmente publicado por Polen
No sé yo, pero creo que lo de la ósmosis lo exageramos. He conocido a muchos amigos, muchísimos con barcos que tienen ya unas cuantas décadas. También me gusta pasear por varaderos y mirar al milímetro los cascos, preguntar y fijarme en los detalles. He visto muchos barcos de 20, 30, 40 años con su ósmosis, unos más otros menos. Unos saneados otros abandonados.
Lo que nunca he visto es un barco hundido a causa de esta ¿no creéis que exageramos un poquillo? ¿no es demasiado alarmista? Si hay osmosis hidrolisis o lo que sea, se saca al varadero se mima y al agua.
Sí que soy partidaria de barcos de ciertos años, me dan más confianza, aunque se le vean burbujitas. ¿Por qué? porque cortas un trozo de casco y comparas con los actuales... pones en una balanza y... bueno que compare el que quiera. Evidentemente hay excepciones, como en todo, pero vamos, que no me creo el bulo ese de que viene el lobo que viene el bolo y una burbujita de vinagre me va a hacer un boquete en el barco.... Ni soy partidaria de gastarme un pastón dejando mi barco en manos de otros para que "salve" mi barco (es un decir). Me refiero a que si yo viera mi barco en mal estado la cura de la osmosis no requiere años de estudios y demás.... o que peco de ir de lista o que es mucho más simple de lo que nos venden: Sanear, secar curar, arreglar.... varadero paciencia y mimo. No hay más... creo yo
¿alguien conoce algún barco al que se le haya abierto el casco por la osmosis?  por favor que lo diga, con nombre de este y detalles
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Buenos días, Polen.
Creo que no añadiré nada nuevo a lo que ya se ha escrito.
El caso más grave de ósmosis que he presenciado, fue el de un precioso Jeanneau de 11/12 metros que tuve amarrado a mi costado de estribor durante muchos años, quizá siete u ocho, abandonado por sus propietarios. Diría que la edad del barco cuando fue puesto en seco para ser reparado, rondaría los veinte años.
El casco presentaba señales evidentes de deterioro. Además de las características "ampollas", ya de fuerte diámetro, era apreciable alguna grieta.
No llegó a perder estanqueidad, pero no dudo que hubiera ocurrido de no haber sido adquirido por una persona que le dedicó los recursos, la energía y el tesón precisos para devolverle la fortaleza necesarias. El nuevo armador tenía su amarre en otro puerto. Terminada la reparación, meticulosa y concienzuda, se lo llevó y le perdí la pista. Espero y deseo que el barco siga en sus manos pues, a buen seguro, embarcación y propietario seguirán formando un equipo magnífico.
Mis conocimientos sobre el PRFV son forzosamente limitados, como corresponde a un constructor amateur. No soy, ni he sido, un profesional. No soy un entendido, tan sólo un aficionado.
Han pasado casi treinta años desde que iniciamos la construcción y llevamos veintipocos navegando y manteniendo el barco. No he visto barcos que hayan fracasado estructuralmente como consecuencia de un proceso de osmosis; el caso que cito (del que no diré el nombre por respeto a su actual propietario y para evitar posibles perjuicios en la valoración del barco, tan sensible a criterios subjetivos) es el más grave que he podido constatar.
Me da la sensación de que la osmosis, además de un problema real que hay que valorar en su justa medida, es -como tantas cosas- la razón de ser de un negocio perfectamente lícito. Corresponde al armador hacer la búsqueda apropiada de las opiniones autorizadas, así como de los materiales y profesionales adecuados. Y decidir en consecuencia.
A veces se culpa a la osmosis de problemas que son defectos de construcción, deficiente escantillonado, mala aplicación de los materiales, técnica inadecuada, mantenimiento inexistente, además de que confundimos con frecuencia conceptos. Si el constructor ha observado las normas elementales en el trabajo con PRFV, seleccionado fibras y resinas de calidad razonable, respetado los tiempos de curado, aplicado los grosores adecuados con la riqueza en fibra necesaria, el resultado es formidable. Pero la construcción en PRFV exige un mínimo de seriedad, igual que con cualquier otro material constructivo, así como respetar unas reglas de juego elementales: En una construcción en acero, creo que puedes dar por buenas casi todas las uniones de piezas por soldadura. En PRFV las cosas son de otra manera. Soporta mal los esfuerzos puntuales, así que cualquier elemento que vaya a trabajar en esas condiciones (cornamusas, arbotantes, cadenotes.... ) ha de ser instalado de modo que los reparta por una amplia superficie. Personalmente, no instalaría una cornamusa sin arandelas de fuerte diámetro o pletina generosa.
Asimismo, olvidamos frecuentemente que muchas piezas sujetas mediante pernos o tornillos, reparten los esfuerzos por el "rozamiento" (a falta de un término mejor) sobre el sustrato en el que están colocadas, "rozamiento" que se produce únicamente si los tornillos están correctamente apretados. Parece una tontería, pero no hay mas que pensar en lo que ocurriría si en una de las ruedas de nuestros vehículos se aflojaran las tuercas. El golpeteo del cubo contra los pernos, los machacaría con el resultado que podemos imaginar.
Creo que hay unos pocos materiales que dominan el mundo de la construcción naval. Cada uno tiene sus virtudes y defectos. Todos son susceptibles de ser correctamente aplicados, o no. Ninguno te libra de trabajar en él. Y en todos puedes adquirir una pericia razonable que te permita mantenerlo en buenas condiciones.
Saludos,