Que conste que tanto Don Armano -que nunca dice No cuando se le pide ayuda- como yo hemos permanecido en el anonimato. Es cierto que, debido a la proximidad, no necesitamos siquiera soltar el Amel de su fondeo, pero fué un gesto el del Armador el prestar las llaves del barco.
Después de haber sacado muchos barcos (este último es la tercera vez que lo saco porque tiene la puta tendencia a soltarse todos los años) lo que menos me preocupa es quedar como "sacador oficial del reino".

Por cierto
nunca he cobrado nada por recuperar barcos varados.
Un saludo.
