Que paren a alguien con pintas sospechosas -bajo su punto de vista, claro- me parece normal. Pero si una familia está comiéndose una paella en el barco con amigos es algo sospechoso (drojas-inmigrantes) es para descojonarse.
En las carreteras escondidos como los antiguos salteadores de caminos y en los puertos... salteadores de pantalanes. ¡¡ Qué bonito... ¡¡
el brujo -indignao-
