No podia suponer
que cayera en el ovido
el tan bravo menester
que ocupo este ripio
Que aprendan vuestras mercedes
que ha tiempo que no escriben
que hay prestos menesteres
que ahora y siempre lo piden.
Venga, afilar la pluma
que no se diga que existe
en aquesta taberna una tuna
que en escribir insiste
para alegrar a más de una
que juega al despiste.

