El mayor defecto de nuestro barco es que gasta compulsivamente.
Quiso una bomba de achique nueva, renovó sus baterías, le obsequiamos con la visita del mecánico 1 vez al año, le llevamos al varadero para que se “sociabilice” y navegue mejor. Ahora ya está pidiendo a gritos que le pongamos velas nuevas y por pedir también pide el bimini. – Te esperas bonito!!. Y encima nos ha salido respondón:- vale, no me compráis bimini nuevo, me rompo la hélice de proa. Le dedicamos tiempo, le cuidamos, lo sacamos a pasear, pero el sigue insaciable de gasto. ¿Le estaremos educando mal?
Malamar
