Romántico restaurante, en la quinta puñeta y por estar cerrado el Londres, en plena zona hotelera, adonde nos condujo el taxista amigo del Tabernero. Comimos buena pasta fresca, al dente, en una terraza y rodeados por un inmenso jardin. Nos atendieron muy bien.
El Whaly rumbo a Porto Santo y de regreso a Cádiz.
Y, para acabar, una del puerto donde encontré, por fin, un atraque ... Lisboa.
