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Predeterminado Re: Le Marin, Martinica - Palma de Mallorca, mi gran travesía del 2012

Jueves 5 de Abril

Hoy nos hemos levantado pronto, como empieza a ser costumbre, el sol sale alrededor de las 06:00 y uno se adapta a su ritmo, con el resultado de que a medio día te parece que hayas hecho miles de cosas … que las has hecho, y que sea tardísimo … que no lo es …

El amanecer en el fondeo de Sainte Anne ha sido una preciosidad, yo lo he visto, el resto de la tripu no estoy seguro, creo que Pepe sí ya que dormía en cubierta.

El día ha empezado con un refrescante baño, un buen desayuno y una charleta simpática sobre lo bonito que es esto, lo contentos que estamos de estar aquí, etc …

Hacia las 10:00 hemos decidido volver a puerto, ya que teníamos que ir a buscar los coches, pasar a revisar correos y un montón de pequeñas tareas que consumen una enorme cantidad de tiempo sin que uno se dé cuenta.

Al mismo tiempo que nosotros, entraba en el canal un impresionante velero de estampa clásica, el Kamashitha que, al acercarnos, ha revelado su verdadera identidad de barco moderno, con palos de carbono, botavaras tipo Park Avenue, impresionante botalón para anclar velas de proa tan útiles como Codigo 0, Gennakers diversos, etc … creo que no me equivoco si digo que es uno de los últimos Wally que han salido de astillero, pero no me atrevería a asegurarlo. Desde luego, Javier, que se está convirtiendo en nuestro fotógrafo oficial, se ha puesto las botas haciéndole fotos sin cesar.

Antes de entrar al amarre, que tiene un acceso más bien complicadillo y dado que la maniobra iba a realizarse con un viento cruzado de unos 12 Kn, he procedido a realizar una prueba de ciaboga, para estar seguro de que el Régulus seguía maniobrando como yo lo recordaba … una vez comprobado que así era, me he dirigido al amarre yendo casi de frente a él, pero ciabogando poco antes de llegar para pasar a amarrar marcha atrás en aproximadamente una eslora para, por fin, poder entrar en el puesto sin tocar el gran cata que nos queda a babor ni el velero de acero que teníamos justo frente a nuestro amarre a eso de una eslora y media . La maniobra ha salido muy limpia, tanto que he tenido la tentación de repetir lo que decía mi padre cuando una maniobra le salía bien “¡No hagáis nada que las amarras se pondrán solas!” … pero al fin el Régulus C ha quedado sujeto al muelle y nosotros hemos procedido a poner un poco de orden a bordo antes de salir a hacer diversas cosas …

A eso de las 14:00 hemos iniciados los preparativos para la principal misión del día, acercarnos al Aeropuerto de Lamentin con el fin de proceder a la recepción de Lidia y Javi, que llegaban tras una odisea de dos días de viaje … y con dos días de retraso sobre el calendario previsto, a causa de la huelga de controladores franceses, uno de los medios que, como sabéis, ha utilizado el imperio gabacho para intentar frenar nuestra misión de expansión de los dominios de la ensaimada.

Esos preparativos no podían ser otra cosa que una estupenda comida preparada por Carlos, en este caso un nutritivo estofado de buey, que nos ha proporcionado la suficiente energía como para partir convenientemente fortificados a eso de las 14:45 hacia el aeropuerto.

Repartidos en los dos coches, hemos llegado a la carretera, donde parecía que regalasen caramelos o algo parecido por conducir en el día de hoy … toda Martinica estaba sobre el asfalto, conduciendo de un modo especialmente extraño en el que, mientras las dos hileras que avanzaban en nuestro mismo sentido iban relativamente lentas, a veces incluso casi paradas, los motoristas tienen la curiosa costumbre de ir a toda pastilla entre los coches haciendo sonar la bocina a todo meter, sin duda para evitar que alguien les trate como si fuesen un conductor de moto de agua al que poder cazar …. Además, en ocasiones, aparecía algún vehículo cargado con personal aparentemente de obra, con banderas de señales y que circulaba parcialmente subido sobre el arcén central de la “autovía”, o lo que sea que es esa vía, a toda pastilla y haciendo notar su presencia también a bocinazos.

La sensación de caos era total pero, nosotros, haciendo nuestra la actitud caribeña consistente en “no stress, man”, no nos hemos dejado influir por esta nueva y evidente táctica dilatoria puesta en marcha por el enemigo … ni tampoco lo han hecho Lyda y Javi, a quienes hemos encontrado tranquilamente sentados a la sombra en un bar justo a la salida de la terminal … degustando una cerveza helada y un refresco bien frío respectivamente, mientras aguardaban nuestra llegada con la actitud propia de un par de turistas inofensivos sin prisa alguna.

Una vez reunida toda la tripulación, y con el equipaje de Lydia y Javi estibado en nuestros vehículos, hemos partido hacia Saint Pierre, antigua capital de Martinica que fue devastada por una erupción volcánica el día 8 de mayo de 1.902, un día en que el volcán Mont Pelée tuvo una indigestión y se cargó no sólo la ciudad, sino también a toda su población a excepción de un tipo llamado Cyparis, preso creo que por asesinato o algo por el estilo, que se salvó gracias al grosor de las paredes de su celda …. y luego dicen que las cárceles no sirven para ayudar a los condenados a recuperar su vida … Lo cierto es que la ciudad no se ha recuperado de aquello, hoy día pequeñas casas coloniales se alzan sobre los cimientos de la antigua ciudad, y algunas ruinas como las del teatro (construido en 1876 siguiendo las líneas de la Ópera de Burdeos), l’Eglise du Fort o de la propia fortaleza dan testimonio del pasado esplendor de la que fuera conocida como el “Pequeño París de las Antillas” …

Al llegar a Saint Pierre hemos hecho lo que todo ensaimado o miembro de esta santa taberna que se precie haría, aparcar y buscar una terracita frente al mar donde degustar la excelente cerveza local, Lorraine, y planear la misión de exploración y captura de la urbe para la expansión de la Mallorca Continental. Así, una vez cómodamente instalados en nuestras sillas y disfrutando de la brisa, el sol y unas cervecitas frescas, hemos decidido partir en busca de las ruinas y luego volver por la carretera que atraviesa la montaña, Mont Pelée que, curiosamente, los locales llaman también “Morne Rouge”, supongo que con el fin de continuar en sus intentos de desorientarnos.

Javier (Nautta), ha partido en misión de exploración fotográfica del muelle así como de la línea de costa, frente a la cual había numerosos veleros fondeados, lo que nos ha llevado a pensar que este podría ser un excelente punto para realizar un último fondeo antes de abandonar Martinica, pero esa es otra historia.

Luego nos hemos dirigido a las ruinas de la Iglesia donde hemos podido comprobar la devastación de la que fue objeto esta otrora populosa ciudad, hoy poco más que un pueblo que vive adormecido en la calma caribeña. Me han impresionado profundamente las piedras calcinadas, los capiteles y esculturas destrozados y esparcidos por el suelo, no he podido sino vislumbrar el horror que tuvieron que sufrir quienes aquí hallaron la muerte entre las llamas y las bombas volcánicas, y eso sin mencionar el estado mental en que tuvo que quedar el último superviviente … ni siquiera la maravillosa puesta de sol que hemos tenido ocasión de disfrutar ha conseguido disipar totalmente esa sensación de inquietud que he sentido …

Al cabo de un rato, hemos decidido partir, y hemos sido objeto de una nueva maniobra de distracción por parte del Imperio de Nico (Zarco para los amigos), cuando varios coches se han intercalado entre los nuestros, provocando que Pepe se despistase y no nos siguiese, volviendo a Le Marin por la carretera de la costa.

Javier, Lydia y yo hemos vuelto por la ruta originalmente planeada, es decir, a través de la montaña … y, aunque no hemos podido disfrutar del paisaje, ha sido toda una experiencia en la que a la densa oscuridad, atravesada tan solo por la luz de nuestros faros, se unía un profundo olor a tierra fértil y plantas en descomposición, ese olor peculiar de las selvas tropicales, y la cacofonía de miles de aves cantando y gorjeando … todo ello durante casi una hora de conducción por una carretera en la que cuando una curva aparece señalada como peligrosa, mejor tiras el ancla antes de tomarla …

Por fin hemos llegado a Le Marin, donde los demás nos esperaban hacía un rato, intranquilos ante nuestra tardanza, y aliviados al vernos, nos han dado unos minutos para descargar el equipaje que llevábamos en el coche y luego dirigirnos todos juntos a lo que, según había sido informado el cofrade Nautta, era una pizzería en la misma orilla del mar …. Pero no lo ha sido, sino que ha resultado ser un restaurante de comida local en el que no había mucha elección, así que mientras Javier (Nautta) ha optado por una brocheta de pescado, los demás hemos optado por una brocheta de algo llamado “lambis” y que hemos tomado por ser cordero … pero ha resultado ser algo con sabor a calamar, pero muy duro, que posteriormente averiguaríamos que es caracola de mar … un tanto para el adversario, que nos ha confundido con total eficacia en este punto … algo que no volverá a ocurrir puesto que este incidente nos ha demostrado que el enemigo está dispuesto a todo con tal de frustrar la sagrada misión del Ensaimada Power Sailing Team.

Tras la cena, hemos vuelto al Régulus C, algo de charla, algunas copitas, y a descansar … mañana será otro día … y hay mucho que hacer … antes de quedarme dormido, he tenido unos momentos de recuerdo para mis compañeros del Ensaimada Power Sailing Team, que estaban compitiendo en la Ophiusa a bordo de S’Avenc volador y les he deseado buenos vientos tanto a ellos como al resto de la flota, confiando en que este año no hubiese incidentes como los del año pasado.

Salud!!!
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2 Cofrades agradecieron a Jadarvi este mensaje:
corsarioramon (13-04-2012), MIKY (12-04-2012)