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Predeterminado Re: Le Marin, Martinica - Palma de Mallorca, mi gran travesía del 2012

Sábado, 7 de abril

Llegó el día … nos largamos con viento fresco!!! Y con varios días de adelanto sobre la fecha de partida prevista, que era el 12 de abril … llevamos 5 días de adelanto en la ejecución de nuestros planes de invasión de las islas caribeñas, Azores y todo lo que se ponga en nuestro camino.

Antes de salir, una última inspección de jarcia de labor con la correspondiente subida al palo por parte de Carlos, que detecta un pequeño hueco en el desvíadrizas y lo rellena con cinta vulcanizada.

Me acerco a Capitanía para liquidar la factura del agua … 15 euros por 2000 litros de agua, pues estos días hemos vaciado toda el agua vieja de los depósitos, hemos rellenado y, estando en puerto, hemos usado agua sin restricciones, algo que acabará a partir de este mismo momento, y hemos baldeado la cubierta en varias ocasiones.

Quien más quien menos pasa por el Mango Bay para intentar repasar correos … pero la wifi no va, así que van a otro local donde la wifi sí funciona. Nos reunimos todos, algunos pequeños ajustes de último momento y preparamos la maniobra de salida.

El viento, que siempre suele venir por la aleta de babor cuando estamos amarrados, hoy decide complicarnos un poco la vida, sube a 12 Kn y viene por la aleta de babor, lo que dificulta la salida porque el cata de babor se ha ido, pero tenemos un Hanse de 47 pies a estribor y, por si fuera poco, resulta que estamos amarrados a la boya de estribor en vez de a la de babor, algo que habíamos hecho teniendo en cuenta los vientos predominantes. El efecto es que estamos cayendo descaradamente a Er., lo que no sólo amenaza con tirarnos sobre el Hanse, sino además no dejarnos librar el malecón y el velero de acero que tenemos a poco más de una eslora a nuestra proa.

Así que tirando de teoría de maniobra, largamos la amarra de popa de sota (Er.), luego la espía de proa y dejamos la amarra de popa de barlo (Br), que está pasada por seno (como todas) firme pero aguantándola con la mano. Javier se encarga de esa tarea … doy avante y meto algo de caña a babor, la proa empieza a caer a esa banda y en pocos segundos está apuntando hacia una salida franca, así que le pido a Javier que largue la amarra que queda y el Régulus C, libre, sale hacia adelante … algo más de caña a babor y ya estamos en el canal que nos lleva a la gasolinera.

En la gasolinera hay un cata bastante grande y nos ponemos a su popa, babor al muelle, una vez amarrados, el viento ahora impulsa nuestra proa contra el muelle, por lo que pido que la amarra de popa, que ha ido a la cornamusa de la aleta, se pase a la de popa, se cace y se largue un poco de proa … la proa se separa, pero no lo bastante.

Repostamos 100 litros de diésel, cambiamos dos bombonas de gas que estaban vacías, nos clavan casi 170 lereles y ya estamos listos para partir.
La maniobra se las trae, así que una vez más recurro al ese casi olvidado libro de maniobra, aunque con trampa, pues conecto el motor de proa por si acaso. Largamos de proa y damos atrás, cargando sobre la amarra de proa que, una vez más, se mantiene con tensión a mano, lista para largarla. La proa empieza a separarse, pero la popa está más allá de la punta del pantalán y se acerca peligrosamente al único barco en todo Martinica al que no quisiera rayarle la pintura ni por asomo: la lancha de aduanas … Así que tiro de motor de proa, separándola aún más del muelle, y doy un punto de gas avante … la proa empieza a salvar la popa del cata pero el viento está a punto de ganar al motor de proa, por lo que no tengo otro remedio que dar avante si quiero separarme de la lancha de aduanas y meter la proa contra el viento … Javi larga de popa y meto caña a estribor … la proa libra la popa del cata, pero nuestra popa lleva efecto Costa Concordia y se acerca peligrosamente al cata … así que doy un poco más de gas y los ojos de las tripus del cata, en popa armadas con defensas, se ensanchan como platos al ver que la colisión parece casi segura. Entonces, veo que nuestro través ha superado la popa del cata así que, aprovechando el efecto pivote de la orza (algo con lo que los capis de cata no pueden contar), meto toda la caña a Br. y nuestra popa cae a Er. Separándose del cata y liberándola por más de un metro … desde el cata nos aplauden con una amplia sonrisa … yo aflojo la mandíbula y exhalo un suspiro de alivio pensando en el zapatazo que me hubiera atizado el cofrade Régulus C si le rayo el barco antes de salir de puerto.

Ya está, salimos de Le Marin, la travesía comienza … aunque esta etapa será corta porque nos dirigimos a Le Grande Anse, una preciosa cala de limpias aguas donde aprovecharemos los talentos de Javi (Bomber66) como submarinista para dejar los fondos del Régulus C limpios como el culito de un bebé.

Dejamos atrás la bocana y nos adentramos en el canal de salida, Carlos (CAM1970) me pide la caña y se la cedo gustoso, todavía sudo pensando en la salida de la gasolinera. Él, un tipo correcto donde los haya, navega con precaución pegándose al lado de Er. del canal, aunque compensando la corriente que nos empuja desde babor … a mitad del canal, un tractorista despistado (estoy seguro de que era despiste porque vi el lío de críos, música y no sé cuantas cosas más que llevaba a bordo cuando nos cruzamos con él), navegando de vuelta encontrada no acaba de compensar bien la corriente y casi nos fuerza a salirnos del canal por Er … así que le digo a Carlos que se acerque al centro del canal, sin meterse en la zona a Br., y que sólo se aparte si viene un barco más grande … para eso el Régulus es un 50 pies de 18 Tn …. Y, ¡bingo! No hemos de maniobrar a nadie más, todos nos buscan el babor y se quedan en su lado del canal.

Una vez fuera, observamos que el Imperio sigue en sus trece, dispuesto a intentar hundir nuestra sagrada misión … los famosos portantes del Caribe hoy se convierten en los famosos dos vientos del Mediterráneo: de morro o no hay … y encima corriente en contra …, así que llegamos hasta Le Grande Anse utilizando lo que el gran Butxeta denomina “viento de sentina” y cubrimos unas doce millas en aproximadamente dos horitas de navegación.
Fondeamos sin mayores problemas, la música llega con fuerza desde la orilla, apagamos máquinas y quien más quien menos se tira al agua … Javi se equipa y empieza su misión de buceo y limpieza. En menos de una hora ha limpiado toda la obra vida, incluyendo el túnel de la hélice de proa, momento en el cual no sólo desconectamos el motor de proa, sino todas las baterías de a bordo como medida de seguridad … Javi le tiene mucho aprecio a sus dos manos, y nosotros a él.

Pero casi antes de acabar la maniobra de fondeo, aparece un dinghy a toda pastilla … pensamos que igual hemos cometido alguna infracción, pero no … es el armador de un barco que hizo el Gran Prix del Atlántico con el Régulus C, Armando, propietario del Uzula que no hizo la travesía y optó por disfrutar del Caribe directamente. Quedamos en vernos más tarde, pero al final por una cosa u otra esa visita no tuvo lugar. Ya tenemos dos barcos españoles en la cala … esto va bien …

Poco después, la comida, un nuevo prodigio a base de pollo, verduras y arroz que hace las delicias de la tripulación …

Al poco de acabar la comida, aparece un importante refuerzo para nuestra misión, nada menos que el Espíritu de Xarey, un impresionante sloop de 43 metros que tiene base en Palma en verano y en Antigua en invierno (no hay como tener pasta, amigos … pero nosotros nos lo estamos pasando pipa sin ella … no quiero ni pensar en lo que ocurrirá cuando nos toque la loto …) Entre el Espíritu y nosotros flanqueamos a un barco francés que acaba rindiendo su pabellón ante el poder de nuestro armamento combinado … ¡¡¡Chúpate esa, Zarco!!!!

La tripu baja a tierra, yo opto por quedarme a bordo pues tengo un dolor de cabeza que al final resultará ser el augurio de un terrible día de Pascua para el que suscribe. Me tomo un ibuprofeno, intento escribir la crónica de los días pasados, pero el sopor me invade y acabo dormido. Vuelven tras la puesta de sol … y me uno a ellos para devorar unas estupendas tortillas de patatas que han cocinado al alimón Carlos y Lydia.

La cena transcurre amenizada por las historias de Javier (Nautta), acerca de olas, navegaciones y, sobre todo, capitanes maniáticos con los que ha navegado … si tenéis oportunidad de conocerle algún día, no os separéis mucho de él … porque si empieza a largar al final os dolerá la mandíbula de tanto reír … y a buen seguro que cuando acabe esta travesía tiene alguna historia para conseguir que os riáis a placer de un servidor.

También, durante la cena, establecemos el plan de navegación del día siguiente … un salto de 80 millas hasta Portsmouth en Dominica, en la Bahía del Príncipe Rupert del Rin, un tipo que, bajo los auspicios de la Corona Británica, sentó ahí sus reales y montó una especie de base naval desde la que lanzaba sus correrías contra buques y posesiones españolas en el S XVI. Por si el progreso es lento, decidimos establecer un punto alternativo de recalada en Saint Pierre, en la propia Martinica, cuya triste historia he mencionado en una crónica anterior …

Si todo sale bien, abandonaremos las Islas de Barlovento, tras completar nuestra misión en Martinica y atacaremos nuestra primera Isla de Sotavento, Dominica.

Salud!!!
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corsarioramon (13-04-2012), MIKY (12-04-2012)