Domingo, 8 de abril, Pascua de Resurrección
Me despierto pronto, como de costumbre … pero con síntomas de resfriado, dolor de cabeza y tos seca …
Desayunamos, salimos de Le Grande Anse tras marcar la ruta hasta Prince Rupert Bay y Portsmouth en Dominica y, al poco rato, el viento empieza a soplar, volamos a 8’5 Kn con mayor, génova, 14 Kn de viento y una impresionante corriente a favor … pasamos Fort de France como un tiro y, antes de darnos cuenta, estamos en Saint Pierre … decidimos seguir, aun sabiendo que entraremos de noche, tras consultar el pilot, las cartas, el plotter y todo lo consultable a bordo, puesto que no es ni mediodía y la entrada a Portsmouth es franca y los fondos de arena, fiables y se puede fondear tranquilamente en 4 ó 5 m de agua ….
Al poco de pasar Saint Pierre, me llevo un sobresalto, parece que hemos enganchado un plástico en la orza y la SOG cae dos nudos … todo está bien, no hay vibraciones de ningún tipo … un vistazo al plotter me revela que la corriente se ha puesto en nuestra contra …
Yo me siento cada vez peor … me doy cuenta de que tengo fiebre, así que opto por tumbarme en el sofá de babor de la dinette, bien tapado para aplicar el mejor remedio conocido contra catarros, gripes y similares … dormir y sudar ….
El resto de mi día consiste en un agitado duermevela, sudando y pasando frío alternativamente … captando detalles de la navegación y de la sorpresa que se está cociendo para Pepe, que hoy cumple años … nada menos que un bizcocho con mermelada de plátano fresco y piña y cobertura de chocolate que Lydia se saca de la manga utilizando harina y levadura de pan y no de repostería … además, se lían a preparar lo que Carlos y Lydia denominan “paella Régulus”, una deliciosa paella de pollo, gambas y cangrejo de Madagascar (que ignoro cuando ha llegado a bordo, además de hacerme considerar hasta donde ha llegado la globalización si en un sitio tan rico en bichos como el Caribe se dedican a importar cangrejo congelado del quinto pino).
En fin, me paso el día durmiendo, tosiendo, sudando y tiritando … todo ello en orden confuso y caótico, levantándome únicamente para comer unas deliciosas salchichas criollas con puré de patata y atizarme otra dosis de ibuprofeno.
Cae la noche y llegamos a Dominica … está oscuro como boca de lobo … en el agua, porque en tierra, para variar, hay luces y fiesta … ¿será porque esto es el Caribe?, me pregunto …
Me levanto para la aproximación final, cojo el timón, ampliamos al máximo el detalle del plotter y el AIS muestra cuatro barcos fondeados … Javi se va a proa con una linterna de dos o tres mil millones de bujías … es de leds y específica para buceo … la prueba apuntando a la costa y me da la impresión de que incendia un cocotero … pero ya veremos …
En estas hace rato que vamos a motor y sólo con la mayor, porque el Caribe parece haber olvidado su régimen de vientos y haber adoptado el del Mediterráneo …es decir “de morro o no n’hi ha” (de morro o no hay) …
A una media milla de la zona de fondeo escogida, enrollamos la mayor, aflojamos máquina y entramos por el centro de la amplia bahía … Javi, en proa, va buscando barcos fondeados … de repente, aparece un pesquero que no está en el AIS … ni estará … es una ruina flotante, llena de óxido y supongo que hasta mejillones (luego veríamos que no es el único, parece ser que se ha montado un centro de desguace en Portsmouth para pesqueros obsoletos).
Avante a poca máquina, despacito y buena letra, Javi alumbra un barco tras otro … pero no hay luces de fondeo encendidas … encontramos un buen sitio y fondeamos en 4’5 m de fondo, sobre arena … por fin llegamos tras casi 80 millas de navegación de las que casi no me he enterado.
El departamento de cocina se lanza a ultimar la paella, yo me tumbo en el que ha sido mi sitio durante todo el día … me quedo frito … me despiertan … estoy tiritando, subo a bañera a cenar … llevo una camiseta de manga larga, un polar ligero y el cortavientos reglamentario del Ensaimada Power Sailing Team 2012 para la Ophiusa … a pesar de todo, estoy temblando como una hoja en un temporal de otoño … la paella me parece deliciosa, pero no me entero mucho del sabor, más bien lo intuyo, lo mismo que el sorbito de Chardonnay que se ha abierto para brindar por el cumple de Pepe (así que me paso al agua porque es un puñetero desperdicio beber un vino tan bueno sin enterarme de a qué sabe) … por fin sale la tarta a cubierta … ¡con velitas y todo! (Carlos y Lydia han hecho una especie de trueque extraño en Le Grande Anse y han conseguido las velas de cumple) … cantamos el cumpleaños feliz … me voy a la cama, me abrigo, otro ibuprofeno, una camiseta limpia … a dormir y a sudar, la fiesta sigue en bañera … llega música caribeña desde la costa que no se ve … hasta mañana …



Salud!!!