(seguimos con pocas posibilidades de conectar a internet de modo que el blog avanza lentito, a ritmo caribeño! sea como fuere... aquí va otra entrega, hoy escribiendo en una cafetería de St Kits!)
Dejamos atrás Soufrerie -después de que Johan fuera a un peluquero local que le cortó el pelo sin usar una tijera (sí diferentes y abundantes tipos de cuchilla) dejándolo guapo y arregladito- para ir a buscar fodeos solitarios.
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