Particularmente me parece fantástico que haya un trofeo a la deportividad. Quizás no es lo más acertado el adjudicárselo siempre al último, pues aunque normalmente ese hará un derroche de deportividad (y se lo ganará), pueden haber otros casos, como p.ej.:
- recuerdo un año en el que unos barcos dejaron la regata para asistir a un barco que embarrancó
- puede que un barco llegue fuera de tiempo y aún así, acabe el recorrido (más deportividad si cabe)
- etc.
Si bien normalmente el que llega el último (o al cabo de mucho tiempo y sin ninguna razón clasificatoria), bien se merece un premio.
Recuerdo un caso en una Ophiusa (la que tuvimos que ir a amarrar a Sta. Eulalia) en la que alguien bien conocido de este tugurio, llegó casi un día después de nosotros, en un barco sin ninguna comodidad y, sin embargo, con una sonrisa de lado a lado de la cara


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Siempre que lo recuerdo, hace que me sienta pequeñito y siento no se llevase un premio. Se lo había ganado!
