Hasta ahora todo el mundo se ha hartado de decir que " no somos como Grecia". Creo que podemos constatar en nuestras carnes, en este momento en el que estamos a punto de ser lanzados por la borda nosotros también, que no todo se resume en que seamos " un país de vagos y corruptos", que las cosas son más complicadas y nunca lo que parecen.
Ya os lo dije: No preguntes por quien doblan las campanas, doblan por ti.
En estos tiempos terribles creo que solo existe una buena postura: la de la solidaridad y la de no criticar gratuítamente al vecino; el vecino puedo ser yo en cualquier momento. Yo también soy Grecia.
