Hace años me pasó algo parecido a lo que comenta Hector.
Se rompió el grillete que sujeta la polea de la escota en el carro de la mayor.
Y burro de mí, no se me ocurre otra cosa que cuando la botavara me pasó por encima de la cabeza, sujetarme a ella para intentar detenerla. Literalmente me levantó y me sacó del barco. Pero no me solté. Tuve la suerte que la siguiente ola movió el barco y la misma botavara me devolvió a bordo al trasluchar hacia el otro lado.
Esto en un 27 pies. Imaginaros la fuerza que puede llegar hacer.
Aún recuerdo los gritos del otro tripulante cuando me vió salir colgado de la botavara y luego intentando ayudarme a volver a bordo. Tuve muchísima suerte ese día porque dudo que con su experiencia y la mar que había hubiera sabido rescatarme.
Ahi fuera, de la diversión al posible drama... hay un línea más o menos fina según las medidas y actitud que adoptemos.
Ojala que todas estas anécdotas quedaran siempre en "batallitas" para contar.
