Yo también me desplazo en Brompton por la ciudad. Pura maravilla. La mía me la compré de segunda mano por 500 euros.
Para el barco, sin embargo, me decantaría más por una Strida, como aconsejaba Martiniut. Primero porque al llevar correa de kevlar son mucho menos propensas al óxido; segundo porque se pliegan a lo largo, tipo paraguas, lo cual les hace más fáciles de estibar, en un camarote por ejemplo, o en un cofre de la bañera.
Para muestra, un botón:
2 inconvenientes (a parte del precio): sólo tienen una marcha (la Brompton, al menos el modelo corriente tiene 3) y el sillín no es fácilmente regulable (hay tornillos), lo que podría ser un problema para que la utilicen dos personas de altura muy diferente.
A pedalear, que no contamina y nos mantiene en forma!!


