Patético el monito-predicador, pero más patético todavía, es toda esa multitud que jalean y alaban las estupideces vertidas en el show.
Esos charlatanes que proliferan sobremanera en los países americanos, nada tienen que ver con la religión y si mucho con esquilmar los bolsillos a los pobres incautos que no tienen más esperanza en la vida, que refugiarse en la verborrea vana de estos individuos sin escrúpulos, con la esperanza de que la fé divina les saque de sus miserias.l
Lo tienen claro.

Salud
