En las revistas extranjeras, también salen nombres muy divertidos: en su propio país no, pero podemos imaginar las risas de los que les oigan pedir amarre en España por el canal 9. Por ejemplo, vi el año pasado en Voiles & Voiliers un barco que se llamaba (con toda la seriedad y el orgullo, por supuesto, del mundo)
Marika, y otro, este año en la misma revista, barco francés también, que se llamaba
Capado.
