Igual de triste si se cierra una revista náutica como cuando cierra el tendero de la esquina. Detrás de un cierre hay siempre sufrimiento porque se ha puesto en esa actividad ilusión, trabajo, mucho esfuerzo, riesgo, y hay gente que vive de eso y para eso... Una pena.
Esperemos que puedan renacer de alguna manera, y si en este caso el cierre no ha sido por motivos económicos (según comenta Nuba los resultados en España eran buenos), habría que ver la viabilidad en otros formatos y quizás otra cabecera, aprovechando la gran experiencia del equipo que la llevó adelante. Brindo para que todos ellos encuentren el camino adecuado.


