Este método de infusión al vacío, infuyección y otros nombres más raros que recibe, lleva ya varios años en uso. La principal ventaja es que como la resina la inyectas a través de unos pequeños tubos, puedes saber exactamente que cantidad estás poniendo y te aseguras que se reparta de forma equitativa. Además evita que se formen las típicas burbujitas de aire que vemos cuando trabajamos con la resina, estas burbujitas pueden facilitar el inicio de grietas en el material (aunque estas grietas suelen dejar de propagarse al encontrarse con una fibra, algo debilita el material)
Todo esto a mano es prácticamente imposible de conseguir, sobre todo lo de repartir con precisión la cantidad adecuada de resina sobre la fibra, normalmente siempre se pone más de la necesaria (aumentando la fragilidad del material compuesto y el peso total de la embarcación, que en barcos de cierto tamaño el ahorro puede ser considerable)
Así que más que el futuro, es el presente. Seguro que en unos años aparece algún método nuevo, o se mejora este.
Estos procedimientos de usar unos plásticos que te permiten hacer el vacío también se emplean en algunos astilleros para pegar la teca sobre la cubierta (se pone el adhesivo, la madera, se rellenan las juntas y después se tapa todo con un plástico y se le hace vacío). Con esto se mejora la adhesión y se limitan las filtraciones o acumulación de agua entre la fibra y la madera.
Unas rondas
