El problema es el de siempre, que para según que puestos de nuestra "querida" administración pública se debería contar con técnicos solventes en cada materia que no cambiasen con cada cambio de gobierno por lo que al final estos puestos son copados por el amiguete de turno que por desgracia muchas veces no tiene ni pajolera idea de la materia.
Vaya país menos mal que nos queda el Sr. Urdangarín
