Buenos días.
Me reafirmo en lo que puse, eres la ...... Nochero
12 Mt y 14 Tm son exactamente las medidas del último barco de mi padrino.
Tenía un Barreiros de 68 CV y cargaba 2500 Kg de bonito con hielo en la nevera. ¡Qué preciosidad de embarcación!, unos años después le metió un motor de 100 CV también Barreiros. Se construyó aquí en el 69, tenía yo 13 años, me fuí con él y con el marido de mi prima a bonitos en verano al igual que el año anterior con la vieja embarcación de 10 Mt y con el mismo motor, durante las vacaciones del cole claro.
Mi primera salida en el 68 con 12 años fue muy especial para mí, pero cosa curiosa no fue hasta años después que me enteré hasta qué extremo había sido especial aquella salida.
Mi afán por ser pescador se había despertado en mí creo que mientras mamaba el calostro de mi madre, y a medida que pasaban los años se afianzaba cada vez más en mí el ansia por emular las "hazañas" de mi abuelo materno y su hijo, éste último mi padrino y ambos patrones de pesca de Bajura, y también de mi abuelo paterno, armador y maquinista también de Bajura. A su vez, mi padre, mecánico de taller naval hasta la mili, embarcó de maquinista en Bajura al licenciarse para dejarlo 2 años después y regresar al taller, y a los pocos años volver a embarcar esta vez al arrastre tentado por excelentes emolumentos, para pocos años después cuando yo contaba con 4 años dejarlo definitivamente y regresar al taller de nuevo a ganar muchísimo menos según me cuenta porque nunca se acostumbró al movimiento del barco, siempre andaba medio mareado y en invierno con la nada benévola climatología en la zona de Bélle Íle, Íle de Yeu y Roche Bonne donde trabajaban a la pareja todo el año la cosa se recrudecía. La galerna vivida en la Mar en 1960 donde las pasaron moradas tantos y tantos tripulantes, entre ellos mi padre y mi padrino (mis 2 abuelos se acababan de jubilar) fue la gota que colmó el vaso.
Yo cada vez que podía me escapaba a las rocas o a los muelles con mi aparejo enrollado en un corcho en el bolsillo, cosa que no hacía ninguna gracia en casa. Cuando en el 66 mi padrino que era solterón y como un padre para mí, compró una vieja merlucera de 10 Mt y yo la veía entrar en puerto llena de besugos y merluzas en invierno y de bonitos en verano, los ojos se me salían de las órbitas y cada noche soñaba el día en que retornara del SMO para comprarme otra parecida, pero antes tenía que esperar a terminar los Estudios Primarios y embarcar para entrenar duro, muy duro en el arte de la pesca y aprender, aprender sin fin al mismo tiempo de ganar dinero para la compra de mi futuro barco.......
Pero mis progenitores tenían otros planes para mí.......
Una tarde de Primavera con 12 años recién cumplidos estaba yo pescando panchos en el lado externo del espigón cuando algo mordió el anzuelo de mi frágil aparejo arrastrándolo de un lado a otro mientras yo trataba solamente de sujetarlo sin soltar línea, acojonado, sorprendido y boquiabierto, estaba convencido que se trataba de un gran muble de los que pululan todos los puertos. Cuando se hartó de tirar o quedó agotado o no se qué, lo fui acercando poco a poco a la escalera hasta que lo saqué, no sé cómo, se trataba de un abadejo de 1 Kilo, nunca he visto pescar uno así desde el muelle. Se había tragado el anzuelo hasta el píloro el condenado, así es que loco de contento lo metí en el plexiglás y me largué a casa a enseñárselo a mi madre. Mis amigos se morían de envidia "Jo qué suerte tienes etc".
Comenzaba a oscurecer según caminaba para casa y empezó a llover, cuando llegué solo me había mojado un poco pero mis padres ya estaban inquietos porque había oscurecido. Cuando saqué el abadejo del plexigás con un "Mirad lo que he pescado", me arrepentí al minuto siguiente por no habérselo regalado a un amigo.
La bronca que me cayó fue de órdago a la grande "Y si pillas una bronquitis qué", "No necesitamos lo que tú pescas para comer", y lindezas por el estilo.
Han pasado 44 años pero no se me olvida ni se me olvidará mientras viva, porque fue uno de los disgustos más grandes de mi vida.
Cuando mis progenitores se convencieron que mi afición por la pesca aumentaba, me la prepararon buena un par de meses después.
Era Julio y los grandes boniteros habían comenzado ya la costera del bonito, pero como esos días había mal tiempo mi padrino y el marido de mi prima no habían salido aún al túnido, hasta que calmara el tiempo habían decidido salir a 9 Mn de Matxitxako al besugo pues había cantidad a pesar del mes.
Por la tarde me dice mi padrino ¿Te quieres venir a la Mar?, a lo que yo respondí encantado que sí. Salimos a las 5 de la mañana para estar sobre la cala de 100 brazas al amanecer. Nada más dejar el extremo del rompeolas atrás, la embarcación comenzó a dar unos botes que ni las atracciones de feria modernas mientras ellos a duras penas colocaban y afianzaban las cañas, 1 en cada amura y 1 en cada aleta. La merlucera proa al viento conmigo al timón, mi padrino me había dicho ¿ves aquella luz?, se refería a otra merlucera que había salido momentos antes que nosotros, "pues ve derecho detrás de ella". Yo obedecí más contento que con zapatos nuevos, eso sí, ninguno de los 2 me quitaba ojo mientras preparaban todo, ni a mí ni a la lucecita de Proa.
Después se pusieron a cortar una jibia en finas tiras como un cigarrillo de gruesas pero más largas, y lo que más me llamó la atención, después hicieron una ligada con hilo blanco en el extremo de cada una de ellas.
Cuando llegamos a la cala amaneciendo estaba todo listo, mi padrino desembragó el motor y desplegó una cangreja del pequeño palo de Popa y se puso al timón aguantando pal y para, Proa al viento la embarcación en el sitio.
Mi primo político fue arriando los aparejos de 12 anzuelos que salían de una anilla en el extremo de cada caña y haciéndolos firme a la barandilla.
Después arrió un aparejo de mano igual a los otros y me lo entregó con un "Déjalo tocar fondo y sube una braza", e inmediatamente hizo lo mismo con otro para él. Al tiempo de ponerse al timón mi padrino ya había arriado el suyo por el lado de Er del redondo de Popa.
Pero todo esto con un viento frescachón que hacía casi imposible aguantarse en el sitio para que los aparejos se mantuvieran verticales y no se liaran entre sí. Mis 2 familiares trincaron un pescado cada uno y 2 de las largas cañas estaban muy dobladas, tanto que las puntas se metían en el agua, claro síntoma de que tenían pescados trabados también.
"Vamos a recoger los aparejos y largarnos de aquí", dijo mi padrino desde la Popa, "Esto se hace insostenible", añadió.
Para entonces yo ya había echado hasta mi primera papilla y tiritaba de frío como una hoja al viento, comencé a halar mi aparejo, a mano claro, aquello se me hizo interminable, las 100 brazas de aparejo con un plomo de kilo en el extremo, pues eso, pa qué te quiero contar.
En fin, 7 besugos y 3 merluzas, media vuelta y pa casa.
Según me marchaba con mis 2 besugos después de amarrar y limpiar el barco me dice mi padrino, "Mañana nos vamos a bonito, ¿te vienes?".
"Claro que sí", le respondí de nuevo, cómo no.
Salimos a las 2 de la madrugada para estar a la altura de Santoña a 30 Mn al amanecer, había calmado el viento pero quedaba una ola grande que me hizo hechar las tripas de nuevo, eso sí, comí como un león.
Ese día halé mis primeros bonitos.Los violentos balances hacían que las varas o tangones que eran de bambú crujieran de manera estremecedora, aquel sonido me quedó grabado. Pescamos los que más de las embarcaciones del día que no tenían nevera y tenían que regresar para la venta del atardecer.
Al día siguiente se volvió a repetir la operación, volvimos a pescar los que más (140 bonitos), aquello me gustaba cada vez más, y ya no me mareé.
Al marchar a casa con un bonito colgando de una mano y mi bolsa de la otra, otro de los grandes disgustos de mi vida, mi padrino me dijo "Mañana no vienes". Me quedé anonadado, le pregunté porqué, y no supo responderme,camino de casa lloré y se acabaron las salidas hasta el año siguiente, en el que me dejaron salir solo 2 días con el nuevo barco. Cuando terminé Estudios Primarios en el 70 lo mismo.
Años después supe que me lo habían hecho adrede lo de mi primera salida con tan mal tiempo para que me asustara y se me quitara de la cabeza la Mar. Mi padrino lo pasó muy mal porque me quería con locura, era su ojito derecho.
En el 72 en su lecho de muerte (se lo llevó un cáncer) ante la insostenible situación que se creó en casa de mis padres porque yo no les hablaría en tanto en cuanto no me dejaran embarcar (cosa que ya había conseguido), me hizo jurar que estudiaría Puente o Máquinas.
La madre que me parió.......
Salud y


