Para mi fue pasión durante los casi diez años que navegué por el mar de Alborán, de ida desde Motril, o de vuelta al puerto base, la parada allí se hacía obligatoria. Ibamos al Cabo de Gata todos los años y también fue el último destino del barco anterior.
Este verano quiero bajar sin plan, ni de ida ni de vuelta, no sé aun cuando ni cuantos días, y llegar a Genoveses a fondear es una meta, pero no un destino cierto. Últimamente sueño más con navegar que encuentro oportunidades para ponerlo en práctica, pero la vida tiene rachas.
Estoy un poco Ulises de un tiempo a esta parte.
