Jueves, 17 de mayo, de nuevo en camino!
Anoche llegamos al puerto de Garrucha alrededor de las 21:30, prácticamente de noche … hay una marina nueva que parecía desierta salvo por un par de barcos y miles de gaviotas sobre los pantalanes.
Nos acercamos al muelle de la gasolinera, que es donde teóricamente teníamos que amarrarnos nosotros, puesto que el puerto deportivo de Garrucha (no la nueva marina) tiene amarres para barcos de eslora máxima de 12 metros. Resulta que, a pesar de que el cofrade Régulus C había hablado con la oficina del puerto, nadie responde en el Canal 9 VHF ni hay aparentemente nadie y, por si fuera poco, en la gasolinera hay una motora de 16 metros abarloada, por lo que no cabemos.
Damos un par de vueltas para ganar tiempo y decidir dónde nos metemos, cuando nos dan una voz desde la gasolinera, indicándonos que no nos metamos donde parecía que íbamos a meternos (y de hecho íbamos a abarloarnos a un pantalán) porque no hay fondo, que amarremos en otro que hay un poco más allá … totalmente vacío excepto por las gaviotas … perteneciente a la nueva marina.
Preguntamos a qué hora abre la gasolinera … nos dicen que a las 8:30 h y preguntan si vamos a cargar mucho … contesto que bastante y, de repente, el hombre que hablaba con nosotros se identifica como marinero del puerto de Garrucha y nos dice que amarremos en el mismo pantalán de la gasolinera, en un hueco bastante grande (correspondía a tres amarres vacíos), porque en el otro lado no hay agua ni electricidad. Entro babor al muelle, prácticamente sin viento y con una elegante ciaboga el Régulus queda clavado en el puesto asignado (la verdad es que cuando te sale una maniobra así de chula acabas hinchado de satisfacción y te sientes como si hubieras crecido un palmo

) , ajustamos las amarras, paramos el motor y saludamos a quienes nos han atendido tan amablemente … Juan Miguel y Daniel … hablamos un rato y Juan Miguel nos comenta que mañana (por hoy) su hermano Domingo que es “el que lleva la gasolinera” nos servirá gasoil, que ya le han dicho al patrón de la motora que venga prontito para apartarla cuando nosotros queramos repostar.
Por cierto, cuando le expliqué a Juan Miguel lo de la llamada a la oficina, el amarre en la gasolinera, etc … me dijo directamente lo siguiente: “Pues en la oficina no nos han dicho nada, ya habíamos cerrado y estábamos tomando algo en el bar de ahí enfrente, pero cuando hemos visto entrar esta bestia de barco y hacia donde se dirigía, hemos venido corriendo para que no embarrancasen ustedes … “ , sinceramente, no se puede pedir más amabilidad y uno se alegra de vivir en un país donde aún quedan personas así.
Parece ser que la lancha, una Fairline Targa 52, tiene un motor averiado y por eso está ahí, porque entró de arribada un par de horas antes de nuestra llegada.
Una vez amarrados, nos duchamos, nos ponemos la ropa de bajar a tierra (es decir, la que está limpia y no demasiado gastada) y vamos a cenar. Acabamos en un restaurante en el Paseo Marítimo (a esas horas no estábamos como para explorar en busca de la segunda línea y mejores precios) y pedimos mejillones al vapor, gamba roja de Garrucha, calamar a la romana, boquerones fritos y una botella de verdejo bien fría …. Javier avisa que el orden es importante, por lo que se acuerda que los platos llegarán a la mesa en sucesión encabezada por los mejillones, continuada con las gambas y clausurada con las frituras … resultó que las gambas estaban tan buenas que pedimos otra ración … y eso provocó un mini caos en la cocina, puesto que fue preciso retrasar las frituras para respetar el orden acordado … afortunadamente no habían empezado a freír cuando pedimos la segunda ración de gambas, o puede que intuyesen por nuestra forma de atacar la primera ración de tan preciado crustáceo que caería otra más, al igual que cayeron otra botellita de vino, postres, café y unos deliciosos orujitos de hierbas … el precio, 38 euros por persona, correcto, ni demasiado caro ni barato … aunque hay que decir que todo estaba absolutamente exquisito.
Una vez reconfortados nuestros cuerpos con tan deliciosa cena, y nuestras almas con la tranquilidad de que íbamos a dormir cómodamente amarrados en lugar de pegando barrigazos entre los cabos de Gata y Palos, fuimos a dar un breve paseo y, a eso de la una dimos la jornada por concluida.
Esta mañana me he despertado a eso de las 7, así que para no molestar, he cogido las llaves del pantalán y me he ido de exploración … necesitaba encontrar una tienda de comestibles, una panadería y una cafetería con wi fi para poder revisar correos, mirar el pronóstico del tiempo, y subir las crónicas (no pude hacerlo en Cádiz). La tienda de comestibles, aún cerrada, ha sido lo primero que he visto, luego he pasado por delante de una serie de cafeterías y bares donde no hacía falta ni preguntar, no había ni habría jamás wi fi … y así he llegado a una panadería, donde he preguntado y me han dirigido a la “Taberna de Fló, en el Paseo Marítimo, junto a la parada del bus … no tiene pérdia, coja Utté eza calle pa bajo y tuerza a la deresha …”, el panadero era un tipo encantador que me ha dicho que le sabía mal no tener wi fi en la panadería,q ue si la tuviera me habría dejado conectarme … en fin, que he bajado por esa calle, he torcido a la derecha en el Paseo Marítimo y, unos 50 m más adelante había una parada de autobús tras la cual he encontrado “La Taberna de Flor”, donde efectivamente había wi fi y me han dicho que abrirían a las 8 (eran las 7:40).
Una vez concluida la exploración, he vuelto al barco dando un paseo, durante el cual he sido amablemente abordado por Domingo, “el del gasoil”, que me ha preguntado si era el patrón del barco ese tan grande y a qué hora quería repostar … le he dicho que sobre las diez a diez y cuarto, he llegado al barco, recogido mi ordenador y, ya que Javier estaba levantado, nos hemos ido juntos a desayunar a la Taberna de Flor y aprovechar su servicio de wi fi.
Tras el desayuno y “tareas de oficina”, hemos ido a compar algunos víveres y a repostar (habíamos quemado unos 190 litros de gasoil en algo más de 41 horas de navegación … 20 de ellas de p**a proa y con viento en contra … ¡¡¡ayer hubo un momento en que íbamos a 6’5 Kn de corredera y teníamos una impresionante SOG de 3’1 Kn!!! En fin, que nos hemos sentido como en nuestro mar … y en Garrucha, como en casa.
Por cierto, lo que ha sido gracioso es que, como yo llevaba esta mañana el polo del Bulla con su número de vela “ESP 9043” y en el cual llevamos también unos logos de Anavre, y Régulus ondea orgullosamente una enorme banderola de Anavre … en varios sitios en lo sque he estado me han preguntado si yo era uno de los tripulantes de la “bestia esa de barco que entró anoche” … es curioso eso de, por una vez, ser el patrón del velero más grande del puerto tras pasar por sitios como Antigua, Saint Martin, Horta, etc … donde Régulus parecía más bien chiquitín

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Ahora estamos navegando hacia Cabo de Palos, a unas 51 millas de nuestra proa, sobre un mar de fondo suave de algo menos de un metro, con 5 Kn de viento no se sabe muy bien de dónde (yo diría que hacia el E) y a 6’1 Kn de SOG para una velocidad de corredera de 6’4 Kn (hay una leve corriente en contra), y con un sol estupendo … si nada se tuerce, llegaremos el sábado a San Carlos de la Rápita.
Por cierto, para que os hagáis una idea de la violencia del mar de ayer, resulta que anoche no se encendía la luz de posición de estribor, por lo que esta mañana Javier (que tras la marcha de Javi es nuestro “McGiver de repuesto”) ha procedido a desmontarla para ver qué le pasaba. Pues lo que le pasaba es que se había tronchado en la base y estaba suelta dentro de la carcasa, seguramente a causa de alguno de los brutales pantocazos que ayer sufrió Régulus que, a pesar de ello, no emitió ni un solo crujido. Una vez identificada la avería, Javier ha montado una nueva bombilla y ya tenemos nuevamente luz de posición de estribor … así que ¡A navegar!, que ya empezamos a tener ganas de llegar a casa.



Salud!!!
P.D. Hay que decir que esto de escribir sin arriesgarte a salir disparado del asiento ni jugarte el físico es de lo más agradable … ¡¡¡ Cómo me alegro de que el aplastante poder ensaimadiano haya conseguido anular el complot meteorológico que la Pérfida Albión y el Imperio Gabacho lanzaron en nuestra contra desde que entramos en el Mediterráneo!!!!