Pues si fuese un parking, al náutico no lo salvaba nadie...
Siendo cosa náutica, seguro que el dueño del barco tiene que indemnizar al náutico por el desgaste de las amarras y el estrés del presidente... y a la noble villa de Bouzas por daños morales al ver mezclado su nombre con tan vil acto.

En fin, sería interesante saber si hay jurisprudencia al respecto.